Stuffs

Welcome, I thing. :)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Decisions.

-No voy a volver.
-Estos momentos son encrucijadas. Cuando seas mayor, pensarás: "¿Y si hubiera...?".
-No me lo creo. Una decisión no hace que tu vida cambie. A no ser que inventes un virus zombie o algo parecido. 
-No, es cierto. La vida son decisiones. Combinaciones de momentos, de elecciones pequeñas y grandes que nos hacen lo que somos. Estás dejando que otros elijan por tí. Dejando que decidas lo que serás. Gente de la que luego ni te acordarás. Cuyo nombre habrás olvidado cuando te los encuentres en la ferretería. Nunca estás realmente seguro de a quién estás dejando marchar hoy.
-No entiende a la presión que estoy sometida.
-Claro que sí. Porque me recuerdas a mí cuando tenía tu edad. Vuelve.

Tengo esa conversación grabada a fuego en mi mente. Era sólo una decisión estúpida, pero, como todas las demás, cambió el rumbo de mi vida. Y me hizo replantearme las personas de las que me rodeaba.

 Al principio creía que la que acababa perdiendo era yo, después descubría que las cosas no eran tan idílicas como parecían ser en la superficie y terminaba por convencerme a mí misma de que era lo mejor.
Ya no necesito convencerme, ahora sé la verdad. Ahora me doy cuenta de que de cada persona que he echado de mi vida o ha decidido irse de ella, ambos hemos aprendido algo. Aprendimos al encontrarnos, aprendimos al conocernos y aprendimos al despedirnos.

Personalmente; yo aprendí a encontrarme, a pensar en mí sin pensar en los demás.
También aprendí que la base de la vida es el pensamiento; y esto es algo que debo agradecer a alguien especial, porque, sin saberlo, cultivó en mí lo que considero eje de mi existencia: filosofía. Del mismo modo, me enseñó que decir las cosas tarde, no siempre es mejor.

Gracias a otra, descubrí que algunas personas, por muy bien que creas conocerlas, nunca son como crees que son. Esta misma persona me ayudó a comprender que no toda la gente dice lo que piensa, ni siente lo que dice: me abrió los ojos, vamos. Esto es una dura lección al principio, pero al final resulta tranquilizadora.


Después de tantas y tantas cosas, con tantas y tantas personas; sólo me queda concluir que las personas siempre vienen y siempre se acaban yendo; y que, tristemente, lo cierto es que nadie está realmente seguro de a quién está dejando ir hoy.

 http://sabiendosintiendoyexperimentando.blogspot.com



But It's Over Now.

martes, 14 de septiembre de 2010

She & Him.

Un día, en un coche, pasando a toda velocidad al lado de un campo, de un trigal. A toda velocidad pero no a la suficiente.
Los recuerdos la invaden de nuevo, de ella con él entre sus brazos, ambos tumbados en un campo de trigo donde guardó la primera espiga, y la única, que tendría en toda su vida. Alegría y dolor no son como agua y aceite. Ellos coexisten. Como en ese recuerdo.
-¿Sabes que te quiero?-sonríe ella con toda sinceridad, con los ojos cerrados, con su espalda reposando en el pecho del que sería para siempre el amor de su vida.
-Ah,¿sí?-pregunta él, haciéndose el despistado.
-Idiota-sonríe ella mientras le da en la rodilla.- Sería hermoso seguir siempre así. Que me lleves a sitios nuevos, que lo hagas cada día, que me despiertes con un mote diferente cada mañana, que inventes formas nuevas de sorprenderme. ¿Sabes? Creo que si hoy se acabase todo entre tú y yo, nos amaríamos toda la vida-ella dice todo esto convencida, sin ser realmente consciente de cuán ciertas son sus palabras. Y de cuánto se arrepentirá de ellas.
Se quedan en silencio.
-¿En qué piensas?-susurra ella mirando hacia el horizonte, extendiendo una alfombra entretejida con sus más poderosos sueños. Para él. "Toma, extiendo mi alfombra bajo tus pies, amor. Ten cuidado cuando pises, pisa suavemente, porque recuerda: estás pisando mis sueños."
-En todo y en nada-susurra el muchacho apretándola contra él. -¿Recuerdas cuando te dije que tenías cuatro sonrisas? Es verdad. Tienes cuatro sonrisas. Bueno, quizá cinco. O seis. Tienes una para cuando algo te hace reír de verdad; otra para cuando te ries solo por cortesía. Tienes otra para cuando te sientes incómoda. Otra más para cuando te ríes de tí misma, la quinta es para cuando hay algo que te sorprende, y la última la reservas para cuando hablas de tus amigos.
Perdona, me he confundido. Siete. Tienes siete sonrisas. Porque, aparte de todas esas, tienes una que es única y exclusivamente para mí.

Los recuerdos se desvanecen de su mente con la misma rapidez con la que llegaron. Pero sabe que vendrán más, más fuertes, más dolorosos, más nítidos. Cuanto más alta es la grandeza de un amor, más dolorosa es su caída.

"¿Qué sabrás tú de un campo de trigo?" Tiene razón, ¿qué sabes? A menos que se esté allí, en medio de todas esas espigas, con un poco de brisa quizás, no se puede entender...

And remember.


Doubt. Promises. Love.

A diario me digo a mí misma que esto es lo que quiero. Que esto es lo que soy. Me lo he repetido tanto a lo largo de los últimos meses que ya no me creo ni a mí misma.
Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que, con los años que pasan, a toda promesa le ha salido un pequeño matiz. "Te querré hasta fin de año", "Tendremos un hijo para cada uno; se llamarán como tu cartero y mi estilista", "Viviremos en casa de tus padres, cuando se mueran los dos".
Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelatado.
Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferido. Aunque claro, parece que prometerse las cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo, pero también con los demás. Porque es algo que actúa como timón de las relaciones sentimentales: marca el rumbo a seguir, pero ni de coña te esperes que sople el viento que moverá tus velas.
Pero, esque si no prometes nada, tarde o temprano te vas a enfrentar a la pregunta a la que se enfrentan los que cometen la desfachatez de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar sola y exclusivamente en el presente. "Cariño, ¿hacia dónde va lo nuestro?" Yo cada día me siento más orgullosa de mis dudas. Las únicas que, con el tiempo, acaban siempre confirmándose. Las únicas que, con los años, jamás me van a traicionar.
Hoy, mientras la palabra "nosotros" se me escurre líquida entre los dedos me voy dando de bruces con todas y cada una de mis incompetencias emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz. No he sido capaz de estrecharte entre mis lazos. No he cumplido ninguna de mis promesas. No he respondido casi ninguno de tus porqués.
Y, aún así, hay algo que quiero y puedo decirte.
Que, pase lo que pase a partir de ahora, yo voy a quererte toda la vida.
Te lo prometo.
I promise.

You're So Ugly When You Cry.

Cuando le miras a los ojos y él es lo único que te importa. Pero sabes que tienes que hacerlo porque él será más feliz sin tí, porque tú te vas tan lejos que ni siquiera sabes dónde está tu lugar de destino. Pero sabes que una relación a distancia no os conviene a ninguno de los dos, que os puede destruir a ambos hasta haceros pedazos. Y no quieres eso, no quieres eso para nada. Y por tanto la decisión está tomada, y él te devuelve una mirada emocionada y llena de amor que te parte el corazón. Debes dejarle partir. Sabes que lo más probable es que no vuelvas nunca más aquí, que no le vuelvas a ver. Y aunque desearías quedarte aquí en este pueblucho y hacer tu vida con él, para bien o para mal los sueños de tu adolescencia están a punto de cumplirse. Saldrás de este antro e irás a la gran ciudad. Tendrás un trabajo estable, un piso en el centro y un coche, y contaminación para todo el mundo. Todo lo opuesto a lo que tienes ahora, todo lo que siempre quisiste cambiar y todo lo que ahora quieres conservar por encima de cualquier cosa.
Pero tengo que seguir. Y él también, porque yo sé, aunque él todavía no, que sus padres le han pagado la universidad en París. Tú a París y yo a Nueva York, parece el título de una película de risa y, sin embargo, el asunto no tiene ni puta gracia.
Lejos, demasiado lejos.
Las palabras me duelen más a mí que a él. "Tengo que irme." "no puedo remediarlo, de verdad, desearía que no..." " Es mi futuro, y el tuyo. Son los sueños de toda mi vida..."
Las palabras se me agolpan en la cabeza y sus vanas protestas se hacen eco en mi mente. Sus protestas y sus ojos llenos de decepción y añoranza, de nostalgia, de un nose qué que me está matando por dentro. Sus ojos que me cortan como espadas y sus palabras que pesan como anclas que hacen tierra en mi pecho.
Soy capaz de terminar con un último: lo siento.
Y entonces siento cómo empiezo a llorar sin poder remediarlo y me doy la vuelta en un desesperado intento porque él no me vea. Pero me ve, me abraza desde atrás. Y lo mejor es que sé que comprende que no puedo quedarme aquí porque no valgo. Y que lo que yo más quiero es salir de allí.
-Escúchame. Sé que queires salir de aquí, y lo comprendo. Has perdido demasiadas cosas este año, cielo. Sé que serás más feliz fuera y no me opongo, ¿me escuchas? Estoy contigo. Y siempre estaré contigo donde quiera que estés.
Me da una carta y sale de allí. Y me quedo sola con un trozo de papel de cuadros arrancado de un cuaderno tintado en letras con un boli bic.
La abro con manos temblorosas, sorprendida.
"Mi niña. Mi pequeña. Sabía que esto iba a pasar, te conozco como si fueses yo mismo,  y sé que te duele más a tí que a mí lo que vas a decirme. Y sé que es lo qeu vas a decirme desde el momento en el cual me has llamado por teléfono para quedar esta tarde. Por eso escribí esto antes de salir de casa, para que, solo por si acaso, supieses que yo no te culpo. Has sido lo más importante de mi vida. Y sé que yo también lo he sido de la tuya. Y sé cuáles han sido tus sueños y cuán importantes son para ti porque veía el brillo de tus ojos cuando me contabas lo que harías en un futuro, cuando consiguieses salir de aquí. Ya lo has conseguido, mi niña, ya puedes ser feliz. Personalmente es lo que más deseo en el mundo. Te conozco, y sé que como te conozco estarás llorando en estos momentos. No llores, mi vida, te pones tan fea cuando lloras...
Sé que siempre seguirás sonriendo, estés feliz o triste, me eches de menos o conozcas a otro. Y eso es lo más improtante, que sonrías. Hazlo por mí, regálame una última sonrisa.
Te quiero, ahora y siempre, mi vida."
Las lágrimas empapan el papel tal y como él había predicho aún antes de que yo le dijese nada. Él me quiere, y yo le quiero con toda mi alma.
Echo a correr hacia su casa y me tiro encima de la puerta aporreándola con fuerza. Me abre sin mirar por la mirilla, sorprendido. Tiene un paño en la mano y tiene algo de sangre en  los nudillos. Él no sabe que yo también le conozco e intuyo lo que ha hecho.
Le tomo la mano entre las mías y le beso los nudillos maltrechos.
Sonrío, resplandeciente.
-Vente conmigo.
-No, yo...-susurra, pero le pongo un dedo en los labios. Él se calla, y yo le beso, con una sonrisa.
-No hay peros, vienes conmigo-susurro suavemente.
Y él asiente.
-¿Ves?-susurra cuando me mira a los ojos.-Estás horrible cuando lloras. Sin embargo ahora... tienes cuatro sonrisas, amor. Y una es solo para mí-y me besa de nuevo, con ese amor profundo que nos ha envuelto desde el primer instante.
Sé que he ganado la primera batalla, sé que vendrá conmigo. Aunque sé que la verdadera guerra está aún por empezar. Y sé también que quizá en otro momento tengan que separarse nuestros caminos. Pero, por el momento, seguimos juntos. Y es lo único que me importa.
Tienes cuatro sonrisas. Y una es sólo para mí.