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Welcome, I thing. :)

lunes, 13 de septiembre de 2010

I Want...

Vivir en un momento del tiempo en el cual sientes que el aire abandona tus pulmones, porque le miras a los ojos y todo se para en el tiempo. Pero saber que, aunque los dos os amáis con todo el alma, es el fin. Porque quizá os habréis amado con todo vuestro corazón, pero al mismo tiempo os habéis dañado hasta decir basta. Son el tipo de relaciones que te duelen y te consumen poco a poco, lentamente.
La vida y el amor son así. Bonitos, perfectos, impredecibles y dañinos. Y lo peor es que es todo eso al mismo tiempo, y de un modo tan atroz que no te puedes defender, porque cuando te quieres dar cuenta es tarde, te ha enganchado. Es peor que la droga y que el alcohol, es mejor que todo lo demás. Es todo al mismo tiempo. Es estúpido, imprevisible, es toda la felicidad del mundo, y también el dolor más grande que se puede sentir. Es pasión, rebeldía, adoración, respeto, silencio, sinceridad, confianza. Y es eso y más. Es un no saber explicar y, al mismo tiempo, saber explicarlo todo. Es no necesitar explicaciones, es no cometer errores y ser uno mismo. Amor es no tener que decir nunca "lo siento". Es el camino final y principal, los derivados. Es guardar silencio cuando quieres explotar. Es dejarte eclipsar por otro. Es callar y escuchar. Es comprender, intentar hacerlo. Es decir en un abrazo todo lo que no puedes explicar con palabras. Es difícil y, al mismo tiempo, natural.
Nosotros siempre tuvimos un problema: comunicación. Nunca supimos expresarnos ni en palabras ni en gestos. Yo no era lo suficientemente cariñosa, tú no estabas el suficiente tiempo a mi lado. Las cosas son así, y hay que vivir con ello. Al menos hemos comprendido que todo ha terminado. Y, si pudiese pedir un deseo, no sería conocerte de nuevo. Quizá pediría poder darte un último beso de despedida. Y decirte en ese beso todo lo que he callado, demostrarte todo lo que he sentido. Es no arrepentirme de haber perdido el tiempo contigo. Es querer más y al mismo tiempo saber que no lo tendré.
No quiero más nada de tí. Quiero que te quedes donde estabas antes de conocerme. Quiero que todo termine de un modo brusco y que duela, para que así no vuelva a caer de nuevo. Quiero seguir riéndome por cualquier cosa. Quiero sonreír a todo el mundo y no buscar un por qué a mis acciones. Quiero preguntarlo todo y no contestar a nada. Quiero perder minutos en la vida pero jamás ser tan idiota como para perder la vida en minutos. Quiero reír y llorar a la vez. Saber llorar de alegría e inventar una manera de poder reír de tristeza.
Quiero saber entender que tú has sido un capítulo breve de mi vida. Importante, pero tan imprevisto como pasajero. Quiero que esto sea como un amor de verano. Quiero que se olvide. Quiero que termine. Quiero mirar hacia atrás y sonreír si lo recuerdo. Quiero ser estúpida de nuevo, y confiada, infantil, quiero tener mil momentos para dedicarme a mí misma y a mis tonterías. Quiero conocer gente nueva, quiero tener secretos, quiero ir a mil lugares, escuchar mil canciones, llorar con mil películas y morir de risa por mil más. Quiero morir de amor por ídolos que jamás conoceré. Quiero amar y ser amada, quiero vivir una vida de la que esté orgullosa. Quiero llegar a lo que, para mí, es lo más alto. Y hacerlo gracias a mi esfuerzo. Quiero tener cuarenta años, quiero tener hijos y jugar con ellos, inventar mil historias que contarles y vivir con ellos aventuras inolvidables. Quiero viajar, volar, saltar y reír siempre como si fuese la primera vez. Y quiero que el día de hoy sea lo más importante, sin detenerme a pensar en el pasado ni ponerme a imaginar el futuro. No quiero promesas de qué pasará ni recuerdos del qué pasó. Quiero que pase. Que pase y basta. Lo que tenga que venir vendrá y ya habrá tiempo de plantarle cara. Conocer a mil personas más y enamorarme mil veces. Decepcionarme, aunque no quiero decepcionar. Hacer que alguien se sienta orgulloso, y que alguien me haga sentirme orgullosa. Quiero tener la certeza del momento y al mismo tiempo la incertidumbre de no saber qué pasará. Quiero que el día de mañana sea siempre una sorpresa. Quiero que me tapen los ojos y me hagan sentir mujer. Quiero que se escondan conmigo y me hagan volver a la infancia. Quiero buscar y encontrar, y dejar que encuentren. Quiero tener y conseguir, y perder si es necesario. Quiero ganar y dejarme ganar si eso va a hacer feliz a alguien a quien quiero. Quiero conseguir lo que me proponga. Quiero ayudar y que me ayuden. Quiero gritar encima de un puente en plena noche. Quiero pasear descalza por la orilla con la luna brillando. Quiero montar a caballo, en bici, en moto. Quiero despeinarme y despeinar. Y hacer el amor. Y quiero mostrar y ocultar, guardar secretos importantes y dar sorpresas inesperadas. Quiero irme para después volver. Quiero que vuelvan los que se han ido, y se vayan los que a mi entender sobran. Quiero no volver a ver a alguien, quiero que otro me vuelva a ver a mí. Quiero reencuentros inesperados, momentos fugaces que no se olviden. Quiero el recuerdo y el anhelo. Quiero tener una casa con, al menos, una maceta donde plantar mis sueños. Quiero motivarme por cualquier cosa y saber que pocas acciones pueden quitarme la emoción. Quiero aguantar la respiración por un suceso importante. Quiero soltar todo el aire de golpe cuando algo emocionante ocurra. Quiero tirarme de un puente con una cuerda, y de un avión con un trozo de plástico que se abre. Quiero que el aire me de en la cara y me revuelva el pelo despeinándome. Quiero que el tendero me devuelva las vueltas y, si algún día me desespero, quiero que alguien me devuelva la alegría de vivir. Quiero no perder nunca el camino. Quiero encontrarme si me pierdo, y encontrar gente que me haga perderme. Quiero perder la cabeza. Pero no quiero perder gente.
Y que cuando mire hacia atrás y vea mi existencia, diga: Viva, lo hice bien. Estoy orgullosa. He sido feliz.
Quizá no lo he tenido todo, pero he sido feliz. Y, por encima de todo, te tuve a tí.
Be Child.

Essential And Clever.

Nacer es empezar. Es el acto más precioso, más perfecto que ha podido realizarse. Es el principio de una etapa. Es el fin de otra. Es el comienzo de algo nuevo, de algo distinto, y es el final de todo lo que antes era certero para alguien.
Nacer es el inicio de todo. Es el cambio, un cambio que conlleva responsabilidades y reflexiones, decisiones que tomar que muchas veces no pueden resultar sencillas. Es renunciar a unas cosas. Y conseguir otras que, con el tiempo, descubrirás que merecieron la pena.

Crecer es esencial. Es parte de todo ser, es la continuación de una historia y, al mismo tiempo, el comienzo de muchas más. Poco a poco cambiar, no solo interna, sino también externamente. Ir modelando la apariencia a gusto y uso de la naturaleza, de la genética. Ir madurando lentamente hasta comprender cosas que jamás pensaste que podrías entender. Ponerte en la piel del de al lado, ser fiel a tus amigos, responsabilizarte de tus actos, asumir las consecuencias. Disfrutar, reír, saltar, comer, dormir, salir, entrar, amar, ser amado, ser rechazado, rechazar, llorar, desesperar, emocionar y emocionarte, revivir, recordar, concluir, empezar, seguir, terminar, y miles de acciones acaecidas a lo largo de toda una vida, y mil más. Mil historias que se desarrollan de manera paralela y que tienen todas un mismo inicio, una misma historia principal. Tu historia, tu vida.

Morir es inevitable. Es el fin de todo lo vivido, el término de lo construido, la conclusión de todo lo pasado. Es saber que todo ha terminado y asumir que has hecho lo que has podido, es desear haberlo hecho todo lo mejor posible y tal y como lo querías hacer, es aceptar tus errores y asumir tus derrotas, y mirar atrás y alegrarte de tus victorias y de todo lo que has conseguido a lo largo de todo este tiempo, a través de tantas decisiones que te han marcado. Y lo esencial es no arrepentirte. No mirar atrás y decir: "lo hice mal" sino pensar: "bueno, podría haberlo hecho mejor."  Saber que hiciste feliz a las personas más importantes de tu vida. Saber que amaste y fuiste amado, saber que todo mereció la pena y sonreír por ello. Aceptar que es el final de tu gran función y esperar a que el siguiente abra el telón para representar una obra en la que tú has contribuido. Tener la certeza de que les irá bien y de que has ayudado en todo lo que te ha sido posible. No arrepentirte de lo que hiciste, sino de lo que no te dio tiempo a hacer o a terminar. Un coche para tu nieto, unas cortinas para tu hija, un último te quiero a los tuyos. Pero saber que en realidad no importa porque ellos ya lo sabían, porque tú te encargaste de demostrárselo tantas veces. No mirar a toro pasado y pensar que tu vida hubiese sido diferente si hubieses hecho tal cosa, si hubieses marchado por este camino. Quizá serías más rico. Tener la certeza de saber que no quieres saber que hubiese pasado si ese día hubieses tomado la calle principal en vez de un atajo, en el que conociste al ángel de tus sueños. Ese ángel que después escapó, causándote tanto dolor. Pero que tan feliz te hizo.
Y, por encima de todo, contar con la veracidad de que tu vida, con todos los defectos y los errores, fue la mejor que hubieses querido vivir. Quizá no eras lo suficientemente rico, no estabas lo suficientemente saludable, no eras lo suficientemente guapo ni vivías en un sitio suficientemente estrambótico. Puede que no fueses lo suficientemente bueno, pero tampoco demasiado malo. ¿Y eso qué más da? Sabes que, en el fondo, fuiste la persona más divertida que hubo en la Tierra. Y que si hubieses tenido todo eso, quizá no hubieses disfrutado tanto de la vida. Fuiste feliz. Y, a la hora de abandonar, eso es lo que realmente importa.
Cuando nacemos lo hacemos llorando y todos a nuestro alrededor sonríen. Vive la vida de modo en que, cuando mueras, seas tú el que sonrías, y todos los demás lloren.

Smile For Life.

Sonreír. No sabes cuán importante es hasta que pierdes la capacidad de hacerlo. Sonreír por cualquier cosa, da igual el motivo. Un beso, un rechazo, entrar a una tienda, o salir de ella, o solamente sentir que alguien te mira fijamente y devolverle la mirada con una sonrisa como plus.
La importancia de vivir a fondo, de reí así como de llorar, pero llorar de alegría, y de tristeza, y de rabia, y de emoción. Llorar por cualquier cosa, terminándolo siempre con una sonrisa y una carcajada.
Levantarte con una sonrisa y pensar a diario: "Hoy es el día.". Sentir que cada día es importante, que cada momento es esencial, que cada segundo puede ser tu segundo.
Saber que, aunque todos los días sean lo mismo y tengas una rutina acostumbrada, siempre hará algo que va a hacer especial ese día, ese momento. Nunca te encuentras a la misma gente en un vagón de metro. Algún día puedes encontrarte con una mirada que puede cambiar tu vida. Esa mirada marcará un antes y un después. O esa sonrisa. Siempre he oído decir que no dejes nunca de sonreír porque jamás sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa. Es bonito ese tipo de cosas. Enamorarte de una sonrisa y responder, y comenzar a hablar, y sentir cómo poco a poco el acosador de tu sonrisa se va creando un espacio cada vez más importante en tu vida.
 Dormirte sonriendo porque pasaste un día que sabes que jamás vas a olvidar.

Nada es lo mismo con esa sonrisa, con más vitalidad, con más... con más energía, con más todo. Es imposible explicar con palabras lo que se siente en los momentos en los que estás tan vivo, tan feliz que lo que te rodea desaparece y queda plasmado en una foto que se almacena en tus recuerdos para siempre. Y eso es algo irreal e increíble, y al mismo tiempo más cierto que tú y que yo. Que los recuerdos sean lo único que nos quede.
Y, por eso mismo, prefiero que, cuando llegue el momento de mi ultimátum y me quede poco tiempo, tenga el valor de tumbarme en el suelo, ponerme los cascos, y escuchar el CD de mi vida. Darle al play, pausar, rebobinar, volver a darle al play. Una vez, dos, tres y mil veces más. Las que quieras, y sonreír al ver pasar los momentos más importantes de mi vida. Quiero que esos momentos siempre aparezcan entre sonrisas de alegría. Quiero sentir que mi paso ha merecido la pena, sentir que hice algo bueno para el mundo. Y, si en algún momento se me escapa alguna lágrima, no preocuparme, porque sabré que es una lágrima de alegría, de emoción, saber que es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción favorita.

Sonreír y ser yo misma. Porque no hay nada más importante para el mundo. Ni para mí.
Y ser feliz. Porque en el fondo sabes que es lo que merece la pena. Ni los estudios, ni el trabajo, ni el dinero te harán sonreír tanto como un buen amigo, unas buenas vacaciones en donde sea rodeada de gente que te quiere, saber que puedes contar con ellos para lo que sea. Nada es más importante que ellos, las personas. Y la felicidad que compartíis.
Y saber que eso es algo que jamás cambiará.
Be Happy. Be Life.

We Are We.

Te despiertas cada día con la sensación de que te falta algo. Con una especie de vacío en el pecho que, por más que te empeñes, nada puede llenar.
Y vives con ello día tras día con la indiferencia de saber que eso está ahí, está ahí y basta.
Yo, por lo menos, estoy en la cama durante al menos cinco minutos antes de ponerme en pie y afrontar el nuevo día pensando por qué las cosas han de ser como son y no como hubiesen debido ser.
Y sabes que en tu rutina diaria tienes que hacer un sinfín de cosas que no te interesan lo más mínimo pero que debes hacer porque es lo correcto. Y sabes que, al final, lo bueno siempre es lo correcto.
E inspiras hondo cargándote de valor para enfrentar al mundo, te levantas y le plantas cara como ayer, y como harás mañana.
Y a veces, en ciertos momentos de debilidad, decides dejar lo que estás haciendo y sentarte, o irte, o volver.
Y piensas: "Sí, lo haré mañana." Y, sí, cada día nos decimos "Sí,lo haré mañana...". Pero ¿Y ahora? ¿De qué vivimos ahora?
Hay gente que vive de los sueños. Sueña un mundo ideal y se sumerje en él de modo que crea su propia realidad dentro y, cuando quieren darse cuenta, les es imposible salir. Han quedado atrapados en sus propios sueños. Y se han convertido en sus pesadillas más atroces.
Hay gente que vive de lo que pudo ser y no fue. De amores que no empezaron, de cosas que no tuvieron tiempo, dinero, ganas o valor de realizar en ese momento y, como todo, pasó. Las oportunidades pasan, por eso no debes rechazar ninguna. Los momentos también pasan. Y se pierden, se olvidan y desaparecen en un pasado incierto. Han quedado atrapados en un futuro irreal, en un pasado no ocurrido.
Hay gente que vive de lo que fue y terminó. De amores que acabaron, de gente que marchó y no volverá, de amigos que te decepcionaron y días de lluvia y tormenta que se llevaron con ellos el sol y trajeron a tu vida las tempestades más oscuras y dolorosas. De días leves y soleados que recuerdas con una sonrisa, y te sumerjes en ellos y piensas que asi será más fácil. Han quedado atrapados en su propio futuro, y créeme, esto es de lo peor que te puede pasar en la vida.
Debes seguir adelante, vivir tu vida tal y como quieres que sea y hacer lo imposible porque tome el curso que deseas. No dejar que se tuerza, no permitir que la corriente salga de su cauce, no debatirte entre dudas y caminos que no son coherentes para elegir el más cómodo.
Elige bien, elige lo que te gusta. Por muy difícil que sea.
Los peores arrepentimientos siempre son por las cosas que no hacemos, por las cosas que no decimos. Ojalá tú y yo hubiésemos dicho un "te quiero" a tiempo, ojalá nuestro mundo imaginario hubiese sido real, ojalá lo nuestro hubiese podido ser.
Al menos yo sé que pertenezco a los tres grupos. Y me arrepiento, y me avergüenzo de ello, y desearía cambiarlo, pero es tarde ya.
Sé que pienso en tí y no lo puedo remediar. Y sé que tengo un millón de líneas escritas en mi mente, acerca de tí, y que jamás tendré el valor de decírtelas a la cara, de plasmarlas en mi voz, con palabras habladas. Mil palabras acerca de tí, de tus ojos, de tu sonrisa.
Pero, como todos sabemos, todas las palabras son una pura mentira. Yo nunca quise que todo acabase así. Y ver cómo todos estos colores terminan tornándose gris. Pero así es la vida.
Yo ya sonrío de nuevo, ya vuelvo a ser feliz. Y eso es lo que realmente me importa.
A Golden Smile.