Stuffs

Welcome, I thing. :)

martes, 26 de octubre de 2010

Why Believe?

Mientras me acuesto, pienso de nuevo en ti, como todas las noches.  Cielo, escúchame ahora. Estoy perdida, y sin tener causa. Después de dar todo, de darlo todo de mi. Las tormentas llegaron, oscurecieron mi sol, mi vida. Después de todo lo que pasó, ¿a quién puedo acudir? Te miro, te miro cuando siento que se me han ido todas las fuerzas. Supongo que en ti puedo ser fuerte, si te miro, si te siento lo suficiente. Cuando las melodías se van, tú eres mi canción, y simplemente porque te miro a ti.
La vida es grande. Es más grande que tú y que yo. Las distancias que recorreré, la distancia hasta tus ojos. Creo que he dicho suficiente. Esta soy yo, en una esquina, en el foco de luz, da igual exactamente donde, porque sé que estoy perdiendo mi religión. Trato de tenerte conmigo, pero no sé si podré conseguirlo. Dios, ya he dicho demasiado. O quizá no he dicho suficiente.
Me estoy volviendo loca. Creo oírte reír en todos lados, escuchar tu voz cantándome al oído. Creo que te vi intentarlo. Intentar esto, pero supongo que solo fue un sueño, ¿no? Sólo un sueño.
Yo no creo en Dios. Creo en ti. En nosotros. Creía, al menos. Cuando vi que la vida me sobrepasaba y que no podría seguir sola sin ningún apoyo, busqué algo a lo que aferrarme ahí arriba.
Entonces, empecé a rezar. Rezaba cada noche, todos los días. Pasado un tiempo, vi que nada ocurría, que nada cambiaba. Y entonces recé más alto. Pero después de que pasasen meses, años quizá, me di cuenta de que puede que no fuese mi culpa. Quizá el problema no era que no rezaba lo suficientemente fuerte, o lo suficientemente alto. No. El problema era que, realmente, no había nadie escuchándome.
TryToBelieve.

domingo, 24 de octubre de 2010

Rainbow.

Aún a día de hoy no tengo claro el por qué todo terminó, pero tampoco el por qué hubo un momento en el cual esto empezó. Así que todo se podría resumir en una especie de sueño de verano que no se sabe si existió realmente y mucho menos el por qué ocurrió. Pero el caso es que ocurrió, mal que nos pese a ambos, y duró bastante. Ocurrió, duró y basta. No hay que darle muchas más vueltas.
Aún a día de hoy no sé si volveré a verte o si nuestros caminos volverán a cruzarse en algún momento de nuestras vidas. O si el destino nos deparará otra cosa, otros brazos, otras miradas y otros besos. O si, por el contrario, tendremos que escondernos del futuro en un lugar donde nada cambie y todo quede, ahí, en nuestra casa a la izquierda del tiempo. O si a partir de ahora toda mi vida sea invierno y tenga que aguantar el chaparrón mientras el frío juega al escondite inglés con los dedos de mis pies.
El olvido se me fue de las manos y hasta la fecha aún me ha sido imposible decirle cómo, cuándo y dónde dejarte atrás.
Me gustaría poder conservar las promesas que un día fueron nuestras, las palabras que una vez compartimos. "Te querré para siempre" "Jamás te olvidaré"pero, realmente, no lo veo factible. Me gustaría que todo fuese un juego, una especie de yo-yó que rebote cada vez que uno caiga en los brazos del otro y viceversa. Cada vez que nos encontremos. Y me gustaría que eso sucediese más a menudo si ha de suceder. Y que sea pronto.
Me gustaría haberte regalado un colgante que pusiese "Siempre nos quedará París" aunque realmente primero me hubiese gustado ir alguna vez a París contigo.
Supongo que ahora ya todo esto es en vano. Todos los "me gustaría", quiero decir. Supongo que, a toro pasado, cuando acaba la batalla todos somos generales. Y ahí es cuando pensamos que podríamos haberlo hecho mejor, que podríamos haber dado más y haber sabido expresarnos correctamente. Que no deberíamos habernos equivocado. Sentir cómo los condicionales juegan al pilla pilla con tu comprensión más infinita y, por consecuencia, con la poca paciencia que te queda.
Aún a día de hoy me siento enteramente orgullosa de haberlo intentado, de habértelo dado todo y sin embargo haber perdido. Una mala inversión, sin duda, pero no me arrepiento. Sigo valientemente orgullosa de haber sentido lo que tú me has hecho sentir. Creo que jamás estaré segura de haberlo dejado contigo, y eso es lo que te hizo grande, lo que nos hizo grandes a los dos.
Nos hemos amado así como nos hemos dañado: hasta decir basta. Quien no haya fracasado como nosotros no tiene ni puta idea de hasta donde se puede creer, querer y caer.

Aunque lo que sí tengo claro es que, pase lo que pase entre nosotros y con nosotros, siempre te encontraré ahí, donde termina el arcoiris.
DondeTerminaElArcoIris:)

miércoles, 20 de octubre de 2010

Time, Relations & Feelings.

Una parte de mi se aflige ante el pensamiento de estar tan cerca de el sin poderle tocar, pero su historia y la mía toman caminos separados. No me resulto fácil aceptar esa sencilla verdad, pero sucedió hace poco- aunque tenga la impresión de que ha transcurrido mucho, muchísimo más tiempo-. Recuerdo los momentos que compartimos, por supuesto, pero he aprendido que los recuerdos pueden adoptar una presencia física dolorosa, casi viva, y en ese aspecto él y yo también somos diferentes. Si suyas son las estrellas en el cielo nocturno, mi mundo se halla en los desolados espacios vacios del firmamento. Y, a diferencia de él, me abruma la carga de las preguntas que me he formulado a mi misma miles de veces desde la última vez que estuvimos juntos. ¿Por qué lo hice? ¿Lo volvería a hacer?
Reflexiono acerca de tales cuestiones y, como siempre, rememoro los días que estuvimos juntos. De pronto me sorprendo evocando como empezó todo, puesto que eso es lo único que me queda: mis recuerdos.
Como ves, fui yo quien puso fin a nuestra relación.
Supongo que nunca nos teníamos que haber conocido, que lo nuestro fue un error que duro demasiado tiempo, el suficiente para que yo me lo creyese, y que lo mejor que paso, al menos para él, fue que acabase. Supongo.
De todos modos, el caso es que le conocí, y ese es precisamente el motivo de que mi vida resulte tan insólita. Me enamore de él cuando estuvimos juntos, y después aun me enamore más de él en los años que estuvimos separados. Nuestra historia se compone de tres partes: un inicio, un desarrollo y un desenlace. Y a pesar de que así es como fluyen todas las historias, todavía no puedo creer que la nuestra no durase para siempre.
SoLate.

With Love, Bye.

¿Qué significa amar verdaderamente a alguien?
Hubo una época en mi vida en que creía conocer la respuesta; significaba que le amaba a él incluso más que a mi propia existencia y que deseaba que pudiéramos pasar juntos el resto de nuestras vidas. No habría supuesto un esfuerzo significativo. Una vez me dijo que la clave de la felicidad radicaba en los sueños alcanzables, y los suyos no tenían nada de excepcional: casarse, formar una familia… en dos palabras, lo básico. Significaba que yo conseguiría un trabajo estable, viviríamos en una casita rodeada por la típica valla de maderos blancos y tendríamos un monovolumen o un todoterreno lo bastante espacioso como para llevar a nuestros hijos a la escuela, al dentista, al entrenamiento de futbol o a recitales de piano. Dos o tres niños, nunca acabo de concretar el numero, pero tengo la impresión de que, llegado el momento, habría sugerido que dejáramos que la naturaleza siguiera su curso y permitiéramos que fuera Dios quien decidiera. Así era el- religioso, quiero decir-y supongo que esa fue en parte la razón por la que me enamore de él. Pero a pesar de lo que sucediera en nuestras vidas, no me costaba nada imaginarme tumbada a su lado en la cama al final del día, abrazándole mientras charlábamos y reíamos, perdidos el uno en los brazos del otro.
Tampoco parece un sueño tan inalcanzable, ¿no?, el que dos personas que se amen estén juntas. Eso era lo que también creía yo. Y mientras en cierta manera todavía deseo creer que aun lo puedo conseguir, sé que es del todo imposible. Cuando esta vez me marche de aquí, será para no volver.
WhenILeft,IWon'tReturn.

Love, Why & Bye.


Ya te dije que no preguntes si no quieres saber y, ahora  más que nunca, necesito que alguien me escuche y tú te has cruzado, para bien o para mal, en mi camino. Yo le quise, y creo que a veces el también me quiso. No, no, no me digas que no le merecía y que podría haber tenido algo mejor: ahórratelo. Yo le quise, y a veces el también me quiso. Pero es que no se cómo no haber amado esos ojos enormes y fijos, almendrados… su voz, su cuerpo, y esos ojos infinitos… Solo de pensarlo siento como si el estuviese aun aquí. Pero en realidad ya no está, ya no está y basta. Y no hay que darle más vueltas.
Te preguntaras como ocurrió. Bueno, seguramente no te lo preguntes, pero te lo contare de todos modos. Una tarde estábamos solos y felices en nuestro lugar de siempre. Todo estaba como siempre y yo le quería como siempre, tal y como le había amado desde el primer momento en el que nuestras miradas se cruzaron. Pero claro, supongo que hay momentos en los que no se puede estar más equivocada. Ese era uno de esos momentos. Cuando fui a besar sus labios, sentí que ni todo era igual ni nosotros éramos los mismos. Sé que a ambos nos habían pasado muchas cosas, que el destino nos había jugado una mala pasada y que habíamos tenido que afrontar cosas que gente de nuestra edad no tiene por que afrontar. Pero eh, lo hicimos, juntos, y lo superamos. O al menos eso creía yo, claro. Parece ser que no. Y bueno, después vinieron mil palabras en las cuales yo no encontré ninguna explicación, la mayoría de las cuales ni siquiera escuche con atención en aquel momento en el cual yo estaba tan lejos, tan sola que nadie me hubiese podido sacar de allí. Solo recuerdo que cuando sus labios se cerraron por última vez y me dijo adiós, y me dio la espalda, no tuve la fuerza necesaria para pararle los pies, no tuve la suficiente voz para plantarle cara y decirle: “Eh, tú, no se te ocurra irte de mi lado”. Y por eso se fue y para siempre, no te creas, porque al menos cumplió su última promesa. Y, por cierto, esa fue la única que cumplió, ahora que tocamos el caso. “No me volverás a ver”. Es cierto, no le he vuelto a ver, pero eso no ha hecho que le olvide, ni mucho menos, ni que deje de pensarle y de recordarle cuando menos me lo espero, que es más o menos ocho millones de veces al día.
Y si al menos me hubiese dado una explicación, tendría algo que pudiese pensar en mi mente, algo a lo que darle vueltas para intentar comprenderlo. Es como la filosofía, si no lo entiendes estas perdido. Es verdad. Yo como no tuve explicación que entender, empecé el juego ya perdida del todo.
Y todo eso se resume en tres simples y concretos mensajes. Un te quiero, un hasta luego, y un por qué.
IHadn'tGotStrongEnough.

sábado, 16 de octubre de 2010

Questions.

Bueno, supongo que si tú eres el que preguntas, es porque quieres saber. Pues bien, ahí te va… solo escucha, ¿vale? O sea, me refiero a… tu solo déjame acabar.
Uhm… veamos, si, bien. Yo soy buena en algunas cosas. Pocas, pero alguna hay.
Yo…yo soy buena en perder el tiempo. Sinceramente, creo que las canciones tienen que rimar. Y bueno, no me preguntes por que, pero estoy intentando no morderme las uñas.
Me gusta comer queso, adoro el queso, pero solo en la pizza, por favor. Y a veces compro crema de queso y la unto en bocadillos, tipo casera. Es que si no es así me da la impresión de que huele a pies…
Adoro la luna en todas sus facetas, pero realmente me apasiona cuando parece tan minúscula que parece llegar a ser la uña del dedo del pie.
Ah, bueno, y amo cuando dices mi nombre.
Tú eras el que querías saber, pues ahí va… Voy a decirte todo esto: solo a ti te muestro una parte de mi oculta porque solo sale cuando tú estas cerca, voy a dejarlo a la luz, traslucirá, porque recuerda que tú mismo me lo has pedido. Tú lo has querido. Voy a intentar hacerlo lo mejor posible para impresionarte. Y no, no estoy haciéndome pasar por lo que no soy, al contrario. Solo quiero realzarlo todo un poquitín. Es más fácil que, de este modo, puedas adivinar tu mismo el resto sin necesidad de palabras mediativas. Porque quieres escuchar lo que sea que hay en mi cerebro. Y mi corazón. Me lo estas pidiendo. Vale, vale, échale una ojeada… Supongo que soy así. A veces, normalmente, confusa. Muy a menudo, divertida. Pero en realidad siempre me presento así. Supongo que no te pilla de sorpresa. Al menos espero que no. Que no lo oculto, vamos.
Uhm… A ver… uff, no sé que mas decir.
Bueno, que no confío en que los perros miren mi comida, me siento obligada a darle de comer y, una vez empiezo, chico, es que no paro. Y al final me muero de hambre. Ah, soy una exagerada, por si no te habías dado cuenta. Siempre termino todo con un chiste, incluso en los momentos menos oportunos. Me gusta la palabra “amigo” porque siento que encierra mucho más de lo que parece así, a simple vista. Tiene más significado que el que la gente le otorga usualmente. Yo en realidad la uso a todas horas, y en todos los contextos, como sustantivo, adverbio o incluso adjetivo.
Nunca he tenido coche. Tampoco se conducir. Recuerdo que una vez lo intente y casi muero estampada contra una furgoneta blanca enorme que había delante, por ser tan sumamente disléxica que no pude coordinar mis manos para ocupar la palanca de cambios, el volante y mirar a ambos espejos al mismo tiempo.
Adoro las guitarras, y más si son eléctricas. Flipo cuando veo a alguien tocar extraordinariamente bien. Me quedo embobada escuchando a Jimmy Hendrix, ACDC, Guns and Roses y Led Zeppelin.
Oh, bueno, me gustan los superhéroes. Pero particularmente me gusta Spiderman, no se por que, pero el pobre desgraciado ese despierta lastima en mi. Quizá porque ha tenido más bombo que los demás, que se yo.
Oh, pero lo que realmente me hace ilusión es un cheque con muchos ceros pero algún numero en primer lugar. Te lo digo por si no sabes que regalarme para mi cumpleaños, hoyga, que yo me apaño con cualquier cosa.
La próxima vez ten cuidado con lo que preguntas, ¿eh? Sigo.
Adoro el sonido de los violines. Y el ruidito martilleante que hace la lluvia sobre los cristales y los truenos y una noche de tormenta. Siempre me hace dormir mejor. Y el olor a tierra mojada, y a almohada. Y siento que cada persona tiene un olor especial que me hace recordarles cuando huelo algo parecido. Y pienso en esa persona, y eso también me gusta. Me gusta mirar a todo el mundo pero no que todo el mundo me mire. Me gusta reír por cualquier cosa y en cualquier lugar sin necesidad de una excusa concreta o una razón determinada.
Pero lo que realmente me gusta es hacer sonreír a alguien.
Y bueno, supongo que todo esto no es algo que te diga al presentarme.
Hola… Soy yo :)
But It's Me (: