Stuffs

Welcome, I thing. :)

martes, 23 de noviembre de 2010

Princess.

   Ella no quería crecer. Sus cuentos eran perfectos, y, aunque niña, sabía que demasiado bonitos para ser reales. No quería hacerse mayor, esperaba a Peter Pan todas las noches en el alféizar de la ventana, y ahí se quedaba dormida abrazada a su peluche favorito, pensando en todo lo que le diría al Capitán Garfio si estuviese ante él.
Quería seguir siendo la protagonista de sus sueños. Sólo esperaba poder llegar algún día a ver a su príncipe Azul y tener con él el final de sueño tan ansiado. Cada vez que se tropezaba en los momentos en los cuales corría tras un sueño para escapar de la realidad, miraba sus heridas casi con agonía. Esperaba ver salir la sangre, y que ésta fuese azul, como la de las princesas de sus sueños. Y, aunque siempre salía roja, ella no lo quería ver.
   Pero, como todo, pasó. La niña creció, se hizo mayor, perdió todos esos pensamientos. Encontró a un chico que, si bien no era su príncipe azul, era un chico magnífico con un temperamento volátil, por desgracia. No duró mucho. La joven sufrió, y maduró. Terminó sus estudios, y se licenció.
Y, un día, compró una casa. Una casa muy diferente al palacio que tenía en sus antaño reales sueños. Una casa pequeña, acogedora, sin embargo. Y recogió sus cosas. Y, mientras tomaba la última caja y bajaba las escaleras hasta la puerta de entrada, algo rodó por la superficie y cayó al suelo, apenas rozando su pie, con una leve caricia que ella sintió.
Dejó la caja a un lado y tomó el peluche ajado que tantos años había pasado con ella. El osito le devolvió la mirada, una mirada tan vacía como cargada de recuerdos que ella había olvidado como por arte de magia.
Sola en aquella casa tan antigua, rompió a llorar. Lloró por todo lo que había tenido, pero también por lo que había perdido. Lloró porque echaba de menos la inocencia de los tiempos en los que, con un abrazo, se curaban todos los males. Lloró cuando, de nuevo en su antigua habitación, se sentó en el alféizar y se quedó dormida esperando, entre lágrimas, de nuevo a Peter Pan.
Ella no quería crecer. No quería crecer y, sin embargo, ya es mayor. Quería ser una princesa y, sin embargo, apenas llega a fin de mes. Quería enamorarse una sola vez y vivir el resto de sus días con el amor de su vida y, sin embargo, ya lleva cinco relaciones fallidas.
De pequeña tenía las cosas muy claras. Sabía lo que quería decirle al Capitán Garfio cuando lo tuviese delante. Ahora no puede decirle ni una palabra a su jefe porque si no, la despiden.
De pequeña tenía bien claro su futuro. Y, sin embargo, ahora el futuro se ha convertido en presente y, lejos de ser claro, es un cúmulo de emociones pasadas, arrepentimientos y soledad. Y no parece que vaya a esclarecerse.
Ella no quería crecer. Y, sin embargo, lo hizo.
PrincesaDeAquelPríncipeQueNoApareció.

No hay comentarios:

Publicar un comentario