Imposible:
1-adj. No es posible, que no puede ocurrir.
Lo imposible es, por definición, posible. Probable. Que una baraja de naipes colocada de tal modo que dan lugar a un enorme castillo triangular tienen la posibilidad de caerse. Pero también la tienen de no hacerlo. Es probable que se caigan, sí. Es más probable que se caigan a que no lo hagan, es cierto, pero ¿y si no ocurre? Nosotros somos así, como dos cartas. Solos, no nos podemos mantener en pie. Pero si nos apoyamos uno en el otro, si nos respaldamos... entonces podemos erguirnos. No del todo, pero podemos mantenernos así. Al menos, soportarnos uno al otro, impedir que caigamos por los suelos.
Supongo que eso nos pasaba a ti y a mi, ¿me equivoco? Juntos nos mantenísamos, nos soportábamos. Juntos nos ayudábamos y nos respaldábamos. Y de pronto, un día, todo tuvo que terminar. No te voy a culpar a tí, porque quizá la culpa fue mía. Mejor no señalar con el dedo, no buscar culpables. Como suele pasar, al fin de la batalla todos somos generales, ¿no?
Cada uno defiende lo que es suyo. Pero supongo que hay momentos en los que tu propia mente choca contra tu propio corazón. Y todo es debido a esa piedra, una piedra enorme que cae sobre ti aplastándote, dejándote sin aliento. Y sin corazón. Una piedra que a algún idiota se le ocurrió llamar amor. Fíjate, si hasta el nombre suena bien, ¿eh? Pero no siempre es así. Hay veces que hay que elegir, hay bifurcaciones y tienes que hacerte daño a ti mismo por salvar lo que merece ser salvado. O, lo que es aun peor, hacer daño a quien amas, pues haciéndole daño a él también te haces daño a ti misma. Y eso es lo peor, porque saca de ti el más profundo miedo. El peor. Hay muchas clases de miedo: a la oscuridad, la soledad o el fracaso. Y todos, sin excepción, hemos sentido alguno. Pero el peor miedo es el de dañar a la persona que amas. De saber que sufre, que has sido el causante de su dolor. Pues ¿hay acaso un miedo más atroz que un dolor que no te pertenece?
Es lo que pasa cuando una fuerza irresistible choca contra un objeto inamovible... aunque yo prefiero eso de que los polos opuestos se atraen. Nosotros éramos polos opuestos. Y yo pensé, por ser tan diferentes, que lo nuestro duraría para siempre. Es lo que tiene el ser humano. La increíble capacidad para rehacerse y seguir adelante. El increíble descaro de intentar encontrar la ilusión en la desesperanza.
Yo no me arrepiento. Sé que hice lo que pude, y aun a día de hoy me siento valientemente orgullosa de haberlo intentado, haberlo perdido todo y aun así haber sentido lo que tú me hiciste sentir. Supongo que es y será así, el ser humano es así. Superación, transcendencia. Amor. Y sé que, mientras halla una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase... vale la pena intentarlo.

















































