En algun momento hay que decidirse; los muros no mantienen a los demás fuera sino a ti dentro, la vida es un caos, somos así. Puedes pasarte la vida levantando muros, o puedes vivirla saltándolos. Aunque hay algunos muros demasiado peligrosos para cruzarlos y lo único que sé es que si finalmente te aventuras a cruzar... las vistas al otro lado son fantásticas.
Entrégate, besa, corre, vuela, y, sobre todo... enamórate, sé feliz. Sé tú mismo, porque no hay nada más importante para el mundo :)
Stuffs
Welcome, I thing. :)
jueves, 2 de diciembre de 2010
Thoughts.
¿Recuerdas esos libros de "Pinta y Colorea"? Los odiaba. No, es verdad. Si tengo que dibujar una casa, ¡que nadie me diga cómo lo tengo que hacer!
martes, 30 de noviembre de 2010
Sometimes.
En este momento hay seis mil cuatrocientos setenta millones, ochocientas dieciocho mil, seiscientas setenta y una personas en el mundo. Algunas corren asustadas. Otras vuelven a casa. Algunas dicen mentiras para llegar al final del día. Otras simplemente están enfrentándose a la verdad. Algunos son hombres malvados en guerra con los buenos. Y algunos son buenos, luchando con los malvados. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces… todo lo que necesitas es una.
Today.
Esto es sólo un sitio en algún lugar del mundo… Puede que sea parecido a tu mundo. Puede que no tenga nada que ver. Pero si miras de cerca puede que veas a alguien como tú. Alguien intentando encontrar su camino. Alguien intentando encontrar su sitio. Alguien intentando encontrarse a sí mismo… A veces es fácil sentir que eres el único del mundo que está luchando, que está frustrado, o insatisfecho, o quedándose atrás. Pero ese sentimiento es mentira. Y si aguantas, si encuentras el coraje para enfrentarte a todo otro día más, algo o alguien te encontrará y hará que las cosas mejoren… Porque todos necesitamos un poco de ayuda a veces. Alguien que nos ayude a escuchar la música del mundo. Para recordarnos que no siempre será así. Que alguien está ahí fuera Y que ese alguien te encontrará.N.
No quiero algo, necesito algo. Tienes razón. Y cuando estoy contigo, siento que soy mejor persona. Me siento más alegre, menos sola, menos solitara, pero no es tan simple como esto. Empieza con alguien. No, quiero decir, no lo sé. Quiero decir, no creo en eso.
Chris.
Te mudarás con un estudiante de música llamado Terry, el tío tocará el trombón y por las noches, os juntareis para hablar de técnicas para soplar, se la soplarás y... yo te quiero. Si, y te mudarás con él, y yo me moriré y tú ni te enterarás.
lunes, 29 de noviembre de 2010
No Love.
Y el sufrimiento se hace enorme y se transforma en rabia, y nota en silencio sus ojos empañados y un vacío enorme en su interior. Sufre, pero antes de que caiga la primera lágrima, se acerca al ordenador. Y la calma vuelve lentamente, de forma difusa, como esa luz que ilumina la pantalla. Inspira profundamente. Otra vez. De nuevo. Y el dolor se aplaca poco a poco. Un pensamiento ligero que se aleja como una gaviota volando a ras de las olas maldivas. Siente una amarga certeza: creces, experimentas, aprendes, crees saber como funcionan las cosas, estás convencida de haber encontrado la clave que te permitirá entender y enfrentarte a todo. Pero después, cuando menos te lo esperas, cuando el equilibrio parece perfecto, cuando crees haber dado todas las respuestas, o, al menos, la mayor parte de ellas, surge una nueva adivinanza. Y no sabes qué responder. Te pilla por sorpresa. Lo único que consigues entender es que el amor no te pertenece, que es ese mágico momento en que dos personas deciden a la vez vivir, saborear a fondo las cosas, soñando, cantando en el alma, sintiéndose únicas y ligeras. Sin posibilidad de razonar demasiado. Hasta que ambas lo deseen. Hasta que una de las dos se marche. Y no habrá manera, hechos, o palabras, que puedan hacer entrar en razón al otro. Porque el amor no responde a razones... Ella mira a la persona que ya no está allí. Ahora solo puede admirar a una gaviota. Roza el agua, las olas, y da la impresión de que, cuando planea sobre el mar, escribe la palabra "fin".
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Wake Up.
Hay algo que tengo bien claro en esta vida, y es quizá una de las únicas cosas que deberías tener en cuenta, porque es una certeza máxima y absoluta: la gente te va a decepcionar.
El problema es... ¿Y si un día te despiertas y ves que eres tú la decepción?
El problema es... ¿Y si un día te despiertas y ves que eres tú la decepción?
Photos.
Adoro las fotografías. Quizá porque lo mejor de ellas es eso, que nunca cambian.
Nunca.
Incluso cuando las personas que están en ellas sí lo hacen
Nunca.
Incluso cuando las personas que están en ellas sí lo hacen
Passion.
El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad como suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.
Erased.
La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado, sino, precisamente, porque la quiso. La borró junto con el amor que sintió por ella. La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad, el futuro es un vacío indiferente que no le interesa a nadie, mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se rescriben las biografías y la historia.
Future.
Debemos arrojar a los océanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aqui existió un mundo donde prevalació el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad.
Replay.
La verdad es que ha de admitir que era un día pésimo. Ella se levantó y se aseó, como todos los días desde hacía más de dos años, desde que comenzó a trabajar en ese colegio, de profesora infantil.
Arrancó el coche, muerta de frío. Menudo día de perros. Al aparcar en el parking del colegio, salió y echó a correr, con la carpeta encima de la cabeza, cosa que no le impidió quedar empapada hasta los huesos. Lluvia y frío. Menudo día.
Entró a la clase y la mañana transcurrió sin notables cambios. Cuando llegó la última hora, decidió realizar un experimento del cual tenía muchas ganas de saber la respuesta.
Lo que a ella le asombró, si embargo, fue la rápida y firme respuesta de Lucas.
Y condujo, hasta donde era necesario, hasta donde le guiaba su corazón, hasta donde le llevaban las palabras de Lucas.
Y, de pronto, se vio empapada, helada y ante una puerta de roble macizo. Sin pensarlo dos veces, llamó a la puerta. Ella, de niña, también quería ser feliz. Y eso era lo que había venido a buscar.
Él abrió. Sonrió, asombrado, confuso, pero, por encima de todo, encantado de volver a verla.
Y esque a veces, si no en la mayoría de los casos, las palabras sobran, y basta con un beso para decir todo lo que hemos callado.
Arrancó el coche, muerta de frío. Menudo día de perros. Al aparcar en el parking del colegio, salió y echó a correr, con la carpeta encima de la cabeza, cosa que no le impidió quedar empapada hasta los huesos. Lluvia y frío. Menudo día.
Entró a la clase y la mañana transcurrió sin notables cambios. Cuando llegó la última hora, decidió realizar un experimento del cual tenía muchas ganas de saber la respuesta.
-A ver... Quiero que cada uno piense bien lo que quiere ser de mayor, y que me lo diga. Venga, tú primero, Alex.Alex le contestó que quería ser médico. Le tocó el turno a Paula. Veterinaria. Mario, peluquero. Estefanía, Pablo y María enfermeros. Marina quería ayudar a los más necesitados, y Desireé montar un negocio propio, quizá una tienda de ropa. Aún no lo sabían, eran muy niños y les costaba decidirse por un solo camino, como es lógico.
Lo que a ella le asombró, si embargo, fue la rápida y firme respuesta de Lucas.
-Señorita, yo quiero ser feliz.Al finalizar la clase, ella llamó a Lucas y le sonrío. Su afirmación le había dado mucho en qué pensar.
¿Sabes qué, Lucas? Tu respuesta me ha dado mucho en qué pensar, y muchas cosas en las que reflexionar. Y tus palabras me han hecho replantearme si es esto lo que quiero con mi vida. He descubierto que, en cierta medida, sí. Pero gracias a tí también he comprendido que me faltan cosas por hacer, decisiones que tomar y cosas de las que arrepentirme y solucionar. Sin embargo, espero que realmente tú si puedas conseguirlo.Le revolvió el pelo al muchacho y le sonrió, tomando su cartera y saliendo del aula a toda prisa. Encima de la mesa, dejó una simple carta dirigida al director. Un despido, un adiós y ninguna explicación. Arrancó el coche, pasó por casa y cogió simplemente lo imprescindible. Lo que no podía abandonar. Sabía que jamás volvería a pisar aquel lugar.
Y condujo, hasta donde era necesario, hasta donde le guiaba su corazón, hasta donde le llevaban las palabras de Lucas.
Y, de pronto, se vio empapada, helada y ante una puerta de roble macizo. Sin pensarlo dos veces, llamó a la puerta. Ella, de niña, también quería ser feliz. Y eso era lo que había venido a buscar.
Él abrió. Sonrió, asombrado, confuso, pero, por encima de todo, encantado de volver a verla.
-Oye,...¿qué...?No hace falta mencionar que no le salían las palabras de sus labios. A ella, sin embargo, le salían de manera atropellada y confusa.
-Yo... tú,... no debí marcharme, oh, Dios, lo siento tantísimo, que no tienes ni la menor idea de... yo te he... echado de...Y, sin perder tiempo, él la hizo callar con un beso. Un beso suave, pero intenso. Un beso breve pero largo, cálido. Un beso en el que ambos debían decirse tantas cosas, que por eso, no había necesidad de hablar.
Y esque a veces, si no en la mayoría de los casos, las palabras sobran, y basta con un beso para decir todo lo que hemos callado.
![]() |
| I'llBeHappyWithYou. |
Miss.
Hacía tiempo que no me despertaba temprano para tumbarme en el sofá y ver la televisión. Quizá echaba de menos el frío en los pies y en el estómago, cubrirme con la manta hasta la nariz, mojar las galletas en leche fría, que una se rompa a la mitad y ... tener que sumergir el dedo en la leche en busca del ansiado pedazo.
Últimamente echo de menos muchas cosas.
Últimamente echo de menos muchas cosas.
![]() |
| Remembers,Too. |
martes, 23 de noviembre de 2010
Princess.
Ella no quería crecer. Sus cuentos eran perfectos, y, aunque niña, sabía que demasiado bonitos para ser reales. No quería hacerse mayor, esperaba a Peter Pan todas las noches en el alféizar de la ventana, y ahí se quedaba dormida abrazada a su peluche favorito, pensando en todo lo que le diría al Capitán Garfio si estuviese ante él.
Quería seguir siendo la protagonista de sus sueños. Sólo esperaba poder llegar algún día a ver a su príncipe Azul y tener con él el final de sueño tan ansiado. Cada vez que se tropezaba en los momentos en los cuales corría tras un sueño para escapar de la realidad, miraba sus heridas casi con agonía. Esperaba ver salir la sangre, y que ésta fuese azul, como la de las princesas de sus sueños. Y, aunque siempre salía roja, ella no lo quería ver.
Pero, como todo, pasó. La niña creció, se hizo mayor, perdió todos esos pensamientos. Encontró a un chico que, si bien no era su príncipe azul, era un chico magnífico con un temperamento volátil, por desgracia. No duró mucho. La joven sufrió, y maduró. Terminó sus estudios, y se licenció.
Y, un día, compró una casa. Una casa muy diferente al palacio que tenía en sus antaño reales sueños. Una casa pequeña, acogedora, sin embargo. Y recogió sus cosas. Y, mientras tomaba la última caja y bajaba las escaleras hasta la puerta de entrada, algo rodó por la superficie y cayó al suelo, apenas rozando su pie, con una leve caricia que ella sintió.
Dejó la caja a un lado y tomó el peluche ajado que tantos años había pasado con ella. El osito le devolvió la mirada, una mirada tan vacía como cargada de recuerdos que ella había olvidado como por arte de magia.
Sola en aquella casa tan antigua, rompió a llorar. Lloró por todo lo que había tenido, pero también por lo que había perdido. Lloró porque echaba de menos la inocencia de los tiempos en los que, con un abrazo, se curaban todos los males. Lloró cuando, de nuevo en su antigua habitación, se sentó en el alféizar y se quedó dormida esperando, entre lágrimas, de nuevo a Peter Pan.
Ella no quería crecer. No quería crecer y, sin embargo, ya es mayor. Quería ser una princesa y, sin embargo, apenas llega a fin de mes. Quería enamorarse una sola vez y vivir el resto de sus días con el amor de su vida y, sin embargo, ya lleva cinco relaciones fallidas.
De pequeña tenía las cosas muy claras. Sabía lo que quería decirle al Capitán Garfio cuando lo tuviese delante. Ahora no puede decirle ni una palabra a su jefe porque si no, la despiden.
De pequeña tenía bien claro su futuro. Y, sin embargo, ahora el futuro se ha convertido en presente y, lejos de ser claro, es un cúmulo de emociones pasadas, arrepentimientos y soledad. Y no parece que vaya a esclarecerse.
Ella no quería crecer. Y, sin embargo, lo hizo.
Quería seguir siendo la protagonista de sus sueños. Sólo esperaba poder llegar algún día a ver a su príncipe Azul y tener con él el final de sueño tan ansiado. Cada vez que se tropezaba en los momentos en los cuales corría tras un sueño para escapar de la realidad, miraba sus heridas casi con agonía. Esperaba ver salir la sangre, y que ésta fuese azul, como la de las princesas de sus sueños. Y, aunque siempre salía roja, ella no lo quería ver.
Pero, como todo, pasó. La niña creció, se hizo mayor, perdió todos esos pensamientos. Encontró a un chico que, si bien no era su príncipe azul, era un chico magnífico con un temperamento volátil, por desgracia. No duró mucho. La joven sufrió, y maduró. Terminó sus estudios, y se licenció.
Y, un día, compró una casa. Una casa muy diferente al palacio que tenía en sus antaño reales sueños. Una casa pequeña, acogedora, sin embargo. Y recogió sus cosas. Y, mientras tomaba la última caja y bajaba las escaleras hasta la puerta de entrada, algo rodó por la superficie y cayó al suelo, apenas rozando su pie, con una leve caricia que ella sintió.
Dejó la caja a un lado y tomó el peluche ajado que tantos años había pasado con ella. El osito le devolvió la mirada, una mirada tan vacía como cargada de recuerdos que ella había olvidado como por arte de magia.
Sola en aquella casa tan antigua, rompió a llorar. Lloró por todo lo que había tenido, pero también por lo que había perdido. Lloró porque echaba de menos la inocencia de los tiempos en los que, con un abrazo, se curaban todos los males. Lloró cuando, de nuevo en su antigua habitación, se sentó en el alféizar y se quedó dormida esperando, entre lágrimas, de nuevo a Peter Pan.
Ella no quería crecer. No quería crecer y, sin embargo, ya es mayor. Quería ser una princesa y, sin embargo, apenas llega a fin de mes. Quería enamorarse una sola vez y vivir el resto de sus días con el amor de su vida y, sin embargo, ya lleva cinco relaciones fallidas.
De pequeña tenía las cosas muy claras. Sabía lo que quería decirle al Capitán Garfio cuando lo tuviese delante. Ahora no puede decirle ni una palabra a su jefe porque si no, la despiden.
De pequeña tenía bien claro su futuro. Y, sin embargo, ahora el futuro se ha convertido en presente y, lejos de ser claro, es un cúmulo de emociones pasadas, arrepentimientos y soledad. Y no parece que vaya a esclarecerse.
Ella no quería crecer. Y, sin embargo, lo hizo.
![]() |
| PrincesaDeAquelPríncipeQueNoApareció. |
Forget.
Ha pasado tanto tiempo desde el último verano que ya casi no recuerdo que te había olvidado. Han pasado tantas cosas, tantas cosas han cambiado. He aprendido que el silencio se hace cada vez más raro y más raro. Y no siempre lo mejor, es lo más caro. Cuánto más lejos estás más me cuesta respirar, el silencio es no explotar en tus manos, el silencio es no pensar, es lo que queda si te vas... En noches así, siempre se anda uno preguntado cuánto ha olvidado y cuánto de todo esto va a recordar en el futuro, y de repente te viene un vago recuerdo semejante a una princesa dormida en un castillo vacío, que al despertar se da cuenta de que está fuera de sitio. En medio de la ciudad, anda arrastrando su traje. Las joyas de su corona no sirven para nada en este viaje. La niña caminaba perdida...
olvida todo lo que has aprendido.
olvida todo lo que has aprendido.
Fears.
Write Soon, Love.
Sé que te tienes que marchar. Sé, también, que es inevitable. Realmente cuando me lo dijiste me entró un no se qué en las tripas, como si me estrangulasen desde dentro. Llámame rara. Quizá lo soy. Pero sólo de pensar que no iba a ser tu cara lo primero que viese al despertarme, se me vino el mundo encima. Créeme o no lo hagas: nada tenía sentido bajo este pensamiento. Recordar tu voz, tu cuerpo, claro, y tus ojos infinitos. Y pensar que estaban tan lejos, tan distantes que no podría llegar por mucho que corriese hacia tí. Yo, a diferencia de ti, no puedo abandonarlo todo, cariño. Esto es más duro de lo que pensé, y es quizá por eso por lo que te lo digo por escrito. Ahora solo tú sabes que me dirijo a ti. Aunque nos estén leyendo, ellos están a modo de testigos, no de jueces. Coincidirán o no, pero eso es algo que jamás tenemos por qué saber tú y yo.
Lo primero que pensé fue que tu rostro se difuminaría en el desván de mis recuerdos, poco a poco, lentamente, y que cuando encontrase el valor para echar mano y recuperarlo descubriría que solo eres una mancha borrosa. Indefinida. El miedo más atroz que me atenaza es el miedo a olvidarte. Olvidar quién eres y todo lo que fuiste y significaste para mí. Ambos sabemos todo lo que hemos pasado juntos, mi vida, y todo lo que tenemos en mente para recordar.
Quizá ahora todo eso se pierda en el pasado y sea solo una anécdota que contarle a una nieta curiosa que quiera saber más de la vida en nuestra época.
Pero no te escribo para reprocharte nada, ni para hacerte sentir culpable. Ni siquiera lo hago para que sepas como me siento.
Quiero, ante todo y más importante, darte las gracias. Gracias por haber sido tal y como eres, por haber tenido tanto tiempo para mí, por estar siempre a mi lado. Por haber llamado a mi puerta aun cuando te gritaba que no quería verte. Por haber entrado por la ventana cuando no te abría. Por las tardes inolvidables, los lugares importantes y las conversaciones insustanciales. O quizá no tanto, porque ahora que echo la vista atrás, descubro que no he olvidado ni un retazo de tus palabras. Gracias por venir corriendo a mi casa, llamar a la puerta y pedirme que me asome. Por decir cualquier tontería justo en ese momento en el que era lo que menos necesitaba, o eso creía yo.
Por otro lado, quiero desearte la más profunda de las suertes, amor. Sé que todo esto empezó como una simple amistad que fue trabándose con el tiempo, haciéndose fuerte ante las adversidades y los daños, creando barreras que solo ambos podíamos traspasar, y que, sin embargo, ha terminado como algo mucho más fuerte. Quiero que sepas que sé que esto es importante para ti. Respeto tu decisión, la comprendo, no me pidas que la comparta. Pero estoy contigo, estés donde estés, vida, ahora y siempre. Y sé que lo harás bien. Y no quiero ser pesimista, así que me gusta pensar que un día, cuando menos me lo espere, cerraré los ojos y, al abrirlos, tú me sonreirás de vuelta. Es lo único que me mantiene a flote ahora, por favor, no me culpes.
Te he querido, y aún te quiero, más que a mi vida. Pero no te voy a pedir que sigas sintiendo lo mismo. Vive, amor, salta, corre, vuela y, si tienes que enamorarte de nuevo, hazlo. Hazlo por mí, porque no sé si volveré a verte.
Sé que tienes que irte, pero nada de lo que he dicho lo hace más fácil. Sé que no te voy a olvidar. Sé que no quiero hacerlo.
Y, aunque ahora estoy muriéndome de ganas por ir a tu casa, sé que no estarás ahí para abrirme la puerta. Ir a tu casa corriendo, y llamar al timbre. Y pedirte que te asomes. "Oye, que se me había olvidado decirte una cosa..." Y seguro que es una absoluta gilipollez. Como cuando tú lo hacías. Sí, una gilipollez, pero me gustaría tanto podértela decir...
Hazme un favor, escríbeme al menos tres veces por semana.
Cuéntame todo. Escribe todo, garabatea en un cuaderno, envíame un e-mail. No importa, pero yo quiero saber todo. Así estaremos siempre juntos, aunque estemos separados. De esa manera, cuando menos lo esperemos… nos volveremos a ver :)
Lo primero que pensé fue que tu rostro se difuminaría en el desván de mis recuerdos, poco a poco, lentamente, y que cuando encontrase el valor para echar mano y recuperarlo descubriría que solo eres una mancha borrosa. Indefinida. El miedo más atroz que me atenaza es el miedo a olvidarte. Olvidar quién eres y todo lo que fuiste y significaste para mí. Ambos sabemos todo lo que hemos pasado juntos, mi vida, y todo lo que tenemos en mente para recordar.
Quizá ahora todo eso se pierda en el pasado y sea solo una anécdota que contarle a una nieta curiosa que quiera saber más de la vida en nuestra época.
Pero no te escribo para reprocharte nada, ni para hacerte sentir culpable. Ni siquiera lo hago para que sepas como me siento.
Quiero, ante todo y más importante, darte las gracias. Gracias por haber sido tal y como eres, por haber tenido tanto tiempo para mí, por estar siempre a mi lado. Por haber llamado a mi puerta aun cuando te gritaba que no quería verte. Por haber entrado por la ventana cuando no te abría. Por las tardes inolvidables, los lugares importantes y las conversaciones insustanciales. O quizá no tanto, porque ahora que echo la vista atrás, descubro que no he olvidado ni un retazo de tus palabras. Gracias por venir corriendo a mi casa, llamar a la puerta y pedirme que me asome. Por decir cualquier tontería justo en ese momento en el que era lo que menos necesitaba, o eso creía yo.
Por otro lado, quiero desearte la más profunda de las suertes, amor. Sé que todo esto empezó como una simple amistad que fue trabándose con el tiempo, haciéndose fuerte ante las adversidades y los daños, creando barreras que solo ambos podíamos traspasar, y que, sin embargo, ha terminado como algo mucho más fuerte. Quiero que sepas que sé que esto es importante para ti. Respeto tu decisión, la comprendo, no me pidas que la comparta. Pero estoy contigo, estés donde estés, vida, ahora y siempre. Y sé que lo harás bien. Y no quiero ser pesimista, así que me gusta pensar que un día, cuando menos me lo espere, cerraré los ojos y, al abrirlos, tú me sonreirás de vuelta. Es lo único que me mantiene a flote ahora, por favor, no me culpes.
Te he querido, y aún te quiero, más que a mi vida. Pero no te voy a pedir que sigas sintiendo lo mismo. Vive, amor, salta, corre, vuela y, si tienes que enamorarte de nuevo, hazlo. Hazlo por mí, porque no sé si volveré a verte.
Sé que tienes que irte, pero nada de lo que he dicho lo hace más fácil. Sé que no te voy a olvidar. Sé que no quiero hacerlo.
Y, aunque ahora estoy muriéndome de ganas por ir a tu casa, sé que no estarás ahí para abrirme la puerta. Ir a tu casa corriendo, y llamar al timbre. Y pedirte que te asomes. "Oye, que se me había olvidado decirte una cosa..." Y seguro que es una absoluta gilipollez. Como cuando tú lo hacías. Sí, una gilipollez, pero me gustaría tanto podértela decir...
Hazme un favor, escríbeme al menos tres veces por semana.
Cuéntame todo. Escribe todo, garabatea en un cuaderno, envíame un e-mail. No importa, pero yo quiero saber todo. Así estaremos siempre juntos, aunque estemos separados. De esa manera, cuando menos lo esperemos… nos volveremos a ver :)
![]() |
| TellMeAllYoursSecrets. |
Never Told You...
Supongo que nunca te dije que me gustaste más que nadie. Que contigo pasé los mejores momentos de mi vida. Que me hubiese gustado poder hacer todo lo que planeamos y poder estar juntos el resto de nuestros días. Que te quise más que a mi vida. Que reí tanto que ni una vida llena de lágrimas eclipsarán esos momentos felices. Que me hacías sonreír con solo mirarte. Que me hubiese gustado que hubiese algo más. Que solo con escuchar tu tos cerraba los ojos con una sonrisa. Que cuando veía tu rostro y esos enormes ojos azules se me nublaba la vida. Nunca te dije que te amé con locura. Ni tampoco que nuestra relación podría haber sido bonita, perfecta, que podríamos haber sido felices. Que hubiésemos llevado una vida plena, loca a ratos, tranquila a veces, siempre juntos.
Hay tantas cosas que nunca te dije...
Que ni todos los te quieros del mundo podrían formar ni un diez por ciento de lo que en verdad te quise. Tampoco te dije que aún te quiero. También olvidé mencionar que me matarías si me olvidabas. Tampoco te dije que no me olvidaras. Ni que no se te ocurriese dejarme nunca, pero nunca nunca. No te dije que tus ojos fueron mi vida, y tú mi perdición. Que, como dicen, una mirada tuya bastó para sanarme.
O cosas como contarte mi día mientras descansábamos juntos al final de la jornada, en la cama, perdido el uno en los brazos del otro. Decir: "oye, mira lo que me ha pasado... ¿no es mofante?" No te lo dije. No te dije el miedo que tenía de perderte. El pánico atroz a que te alejases. No te pedí que no me abandonases.
Nunca te dije que me moría por darte un abrazo
Hay tantas cosas que nunca te dije...
Que ni todos los te quieros del mundo podrían formar ni un diez por ciento de lo que en verdad te quise. Tampoco te dije que aún te quiero. También olvidé mencionar que me matarías si me olvidabas. Tampoco te dije que no me olvidaras. Ni que no se te ocurriese dejarme nunca, pero nunca nunca. No te dije que tus ojos fueron mi vida, y tú mi perdición. Que, como dicen, una mirada tuya bastó para sanarme.
O cosas como contarte mi día mientras descansábamos juntos al final de la jornada, en la cama, perdido el uno en los brazos del otro. Decir: "oye, mira lo que me ha pasado... ¿no es mofante?" No te lo dije. No te dije el miedo que tenía de perderte. El pánico atroz a que te alejases. No te pedí que no me abandonases.
Nunca te dije que me moría por darte un abrazo
![]() |
| NeverToldYouThatI'veDiedForHoldYou. |
martes, 26 de octubre de 2010
Why Believe?
Mientras me acuesto, pienso de nuevo en ti, como todas las noches. Cielo, escúchame ahora. Estoy perdida, y sin tener causa. Después de dar todo, de darlo todo de mi. Las tormentas llegaron, oscurecieron mi sol, mi vida. Después de todo lo que pasó, ¿a quién puedo acudir? Te miro, te miro cuando siento que se me han ido todas las fuerzas. Supongo que en ti puedo ser fuerte, si te miro, si te siento lo suficiente. Cuando las melodías se van, tú eres mi canción, y simplemente porque te miro a ti.
La vida es grande. Es más grande que tú y que yo. Las distancias que recorreré, la distancia hasta tus ojos. Creo que he dicho suficiente. Esta soy yo, en una esquina, en el foco de luz, da igual exactamente donde, porque sé que estoy perdiendo mi religión. Trato de tenerte conmigo, pero no sé si podré conseguirlo. Dios, ya he dicho demasiado. O quizá no he dicho suficiente.
Me estoy volviendo loca. Creo oírte reír en todos lados, escuchar tu voz cantándome al oído. Creo que te vi intentarlo. Intentar esto, pero supongo que solo fue un sueño, ¿no? Sólo un sueño.
Yo no creo en Dios. Creo en ti. En nosotros. Creía, al menos. Cuando vi que la vida me sobrepasaba y que no podría seguir sola sin ningún apoyo, busqué algo a lo que aferrarme ahí arriba.
Entonces, empecé a rezar. Rezaba cada noche, todos los días. Pasado un tiempo, vi que nada ocurría, que nada cambiaba. Y entonces recé más alto. Pero después de que pasasen meses, años quizá, me di cuenta de que puede que no fuese mi culpa. Quizá el problema no era que no rezaba lo suficientemente fuerte, o lo suficientemente alto. No. El problema era que, realmente, no había nadie escuchándome.
![]() |
| TryToBelieve. |
domingo, 24 de octubre de 2010
Rainbow.
Aún a día de hoy no tengo claro el por qué todo terminó, pero tampoco el por qué hubo un momento en el cual esto empezó. Así que todo se podría resumir en una especie de sueño de verano que no se sabe si existió realmente y mucho menos el por qué ocurrió. Pero el caso es que ocurrió, mal que nos pese a ambos, y duró bastante. Ocurrió, duró y basta. No hay que darle muchas más vueltas.
Aún a día de hoy no sé si volveré a verte o si nuestros caminos volverán a cruzarse en algún momento de nuestras vidas. O si el destino nos deparará otra cosa, otros brazos, otras miradas y otros besos. O si, por el contrario, tendremos que escondernos del futuro en un lugar donde nada cambie y todo quede, ahí, en nuestra casa a la izquierda del tiempo. O si a partir de ahora toda mi vida sea invierno y tenga que aguantar el chaparrón mientras el frío juega al escondite inglés con los dedos de mis pies.
El olvido se me fue de las manos y hasta la fecha aún me ha sido imposible decirle cómo, cuándo y dónde dejarte atrás.
Me gustaría poder conservar las promesas que un día fueron nuestras, las palabras que una vez compartimos. "Te querré para siempre" "Jamás te olvidaré"pero, realmente, no lo veo factible. Me gustaría que todo fuese un juego, una especie de yo-yó que rebote cada vez que uno caiga en los brazos del otro y viceversa. Cada vez que nos encontremos. Y me gustaría que eso sucediese más a menudo si ha de suceder. Y que sea pronto.
Me gustaría haberte regalado un colgante que pusiese "Siempre nos quedará París" aunque realmente primero me hubiese gustado ir alguna vez a París contigo.
Supongo que ahora ya todo esto es en vano. Todos los "me gustaría", quiero decir. Supongo que, a toro pasado, cuando acaba la batalla todos somos generales. Y ahí es cuando pensamos que podríamos haberlo hecho mejor, que podríamos haber dado más y haber sabido expresarnos correctamente. Que no deberíamos habernos equivocado. Sentir cómo los condicionales juegan al pilla pilla con tu comprensión más infinita y, por consecuencia, con la poca paciencia que te queda.
Aún a día de hoy me siento enteramente orgullosa de haberlo intentado, de habértelo dado todo y sin embargo haber perdido. Una mala inversión, sin duda, pero no me arrepiento. Sigo valientemente orgullosa de haber sentido lo que tú me has hecho sentir. Creo que jamás estaré segura de haberlo dejado contigo, y eso es lo que te hizo grande, lo que nos hizo grandes a los dos.
Nos hemos amado así como nos hemos dañado: hasta decir basta. Quien no haya fracasado como nosotros no tiene ni puta idea de hasta donde se puede creer, querer y caer.
Aunque lo que sí tengo claro es que, pase lo que pase entre nosotros y con nosotros, siempre te encontraré ahí, donde termina el arcoiris.
Aún a día de hoy no sé si volveré a verte o si nuestros caminos volverán a cruzarse en algún momento de nuestras vidas. O si el destino nos deparará otra cosa, otros brazos, otras miradas y otros besos. O si, por el contrario, tendremos que escondernos del futuro en un lugar donde nada cambie y todo quede, ahí, en nuestra casa a la izquierda del tiempo. O si a partir de ahora toda mi vida sea invierno y tenga que aguantar el chaparrón mientras el frío juega al escondite inglés con los dedos de mis pies.
El olvido se me fue de las manos y hasta la fecha aún me ha sido imposible decirle cómo, cuándo y dónde dejarte atrás.
Me gustaría poder conservar las promesas que un día fueron nuestras, las palabras que una vez compartimos. "Te querré para siempre" "Jamás te olvidaré"pero, realmente, no lo veo factible. Me gustaría que todo fuese un juego, una especie de yo-yó que rebote cada vez que uno caiga en los brazos del otro y viceversa. Cada vez que nos encontremos. Y me gustaría que eso sucediese más a menudo si ha de suceder. Y que sea pronto.
Me gustaría haberte regalado un colgante que pusiese "Siempre nos quedará París" aunque realmente primero me hubiese gustado ir alguna vez a París contigo.
Supongo que ahora ya todo esto es en vano. Todos los "me gustaría", quiero decir. Supongo que, a toro pasado, cuando acaba la batalla todos somos generales. Y ahí es cuando pensamos que podríamos haberlo hecho mejor, que podríamos haber dado más y haber sabido expresarnos correctamente. Que no deberíamos habernos equivocado. Sentir cómo los condicionales juegan al pilla pilla con tu comprensión más infinita y, por consecuencia, con la poca paciencia que te queda.
Aún a día de hoy me siento enteramente orgullosa de haberlo intentado, de habértelo dado todo y sin embargo haber perdido. Una mala inversión, sin duda, pero no me arrepiento. Sigo valientemente orgullosa de haber sentido lo que tú me has hecho sentir. Creo que jamás estaré segura de haberlo dejado contigo, y eso es lo que te hizo grande, lo que nos hizo grandes a los dos.
Nos hemos amado así como nos hemos dañado: hasta decir basta. Quien no haya fracasado como nosotros no tiene ni puta idea de hasta donde se puede creer, querer y caer.
Aunque lo que sí tengo claro es que, pase lo que pase entre nosotros y con nosotros, siempre te encontraré ahí, donde termina el arcoiris.
![]() |
| DondeTerminaElArcoIris:) |
miércoles, 20 de octubre de 2010
Time, Relations & Feelings.
Una parte de mi se aflige ante el pensamiento de estar tan cerca de el sin poderle tocar, pero su historia y la mía toman caminos separados. No me resulto fácil aceptar esa sencilla verdad, pero sucedió hace poco- aunque tenga la impresión de que ha transcurrido mucho, muchísimo más tiempo-. Recuerdo los momentos que compartimos, por supuesto, pero he aprendido que los recuerdos pueden adoptar una presencia física dolorosa, casi viva, y en ese aspecto él y yo también somos diferentes. Si suyas son las estrellas en el cielo nocturno, mi mundo se halla en los desolados espacios vacios del firmamento. Y, a diferencia de él, me abruma la carga de las preguntas que me he formulado a mi misma miles de veces desde la última vez que estuvimos juntos. ¿Por qué lo hice? ¿Lo volvería a hacer?
Reflexiono acerca de tales cuestiones y, como siempre, rememoro los días que estuvimos juntos. De pronto me sorprendo evocando como empezó todo, puesto que eso es lo único que me queda: mis recuerdos.
Como ves, fui yo quien puso fin a nuestra relación.
Supongo que nunca nos teníamos que haber conocido, que lo nuestro fue un error que duro demasiado tiempo, el suficiente para que yo me lo creyese, y que lo mejor que paso, al menos para él, fue que acabase. Supongo.
De todos modos, el caso es que le conocí, y ese es precisamente el motivo de que mi vida resulte tan insólita. Me enamore de él cuando estuvimos juntos, y después aun me enamore más de él en los años que estuvimos separados. Nuestra historia se compone de tres partes: un inicio, un desarrollo y un desenlace. Y a pesar de que así es como fluyen todas las historias, todavía no puedo creer que la nuestra no durase para siempre.
Reflexiono acerca de tales cuestiones y, como siempre, rememoro los días que estuvimos juntos. De pronto me sorprendo evocando como empezó todo, puesto que eso es lo único que me queda: mis recuerdos.
Como ves, fui yo quien puso fin a nuestra relación.
Supongo que nunca nos teníamos que haber conocido, que lo nuestro fue un error que duro demasiado tiempo, el suficiente para que yo me lo creyese, y que lo mejor que paso, al menos para él, fue que acabase. Supongo.
De todos modos, el caso es que le conocí, y ese es precisamente el motivo de que mi vida resulte tan insólita. Me enamore de él cuando estuvimos juntos, y después aun me enamore más de él en los años que estuvimos separados. Nuestra historia se compone de tres partes: un inicio, un desarrollo y un desenlace. Y a pesar de que así es como fluyen todas las historias, todavía no puedo creer que la nuestra no durase para siempre.
![]() |
| SoLate. |
With Love, Bye.
¿Qué significa amar verdaderamente a alguien?
Hubo una época en mi vida en que creía conocer la respuesta; significaba que le amaba a él incluso más que a mi propia existencia y que deseaba que pudiéramos pasar juntos el resto de nuestras vidas. No habría supuesto un esfuerzo significativo. Una vez me dijo que la clave de la felicidad radicaba en los sueños alcanzables, y los suyos no tenían nada de excepcional: casarse, formar una familia… en dos palabras, lo básico. Significaba que yo conseguiría un trabajo estable, viviríamos en una casita rodeada por la típica valla de maderos blancos y tendríamos un monovolumen o un todoterreno lo bastante espacioso como para llevar a nuestros hijos a la escuela, al dentista, al entrenamiento de futbol o a recitales de piano. Dos o tres niños, nunca acabo de concretar el numero, pero tengo la impresión de que, llegado el momento, habría sugerido que dejáramos que la naturaleza siguiera su curso y permitiéramos que fuera Dios quien decidiera. Así era el- religioso, quiero decir-y supongo que esa fue en parte la razón por la que me enamore de él. Pero a pesar de lo que sucediera en nuestras vidas, no me costaba nada imaginarme tumbada a su lado en la cama al final del día, abrazándole mientras charlábamos y reíamos, perdidos el uno en los brazos del otro.
Tampoco parece un sueño tan inalcanzable, ¿no?, el que dos personas que se amen estén juntas. Eso era lo que también creía yo. Y mientras en cierta manera todavía deseo creer que aun lo puedo conseguir, sé que es del todo imposible. Cuando esta vez me marche de aquí, será para no volver.
Hubo una época en mi vida en que creía conocer la respuesta; significaba que le amaba a él incluso más que a mi propia existencia y que deseaba que pudiéramos pasar juntos el resto de nuestras vidas. No habría supuesto un esfuerzo significativo. Una vez me dijo que la clave de la felicidad radicaba en los sueños alcanzables, y los suyos no tenían nada de excepcional: casarse, formar una familia… en dos palabras, lo básico. Significaba que yo conseguiría un trabajo estable, viviríamos en una casita rodeada por la típica valla de maderos blancos y tendríamos un monovolumen o un todoterreno lo bastante espacioso como para llevar a nuestros hijos a la escuela, al dentista, al entrenamiento de futbol o a recitales de piano. Dos o tres niños, nunca acabo de concretar el numero, pero tengo la impresión de que, llegado el momento, habría sugerido que dejáramos que la naturaleza siguiera su curso y permitiéramos que fuera Dios quien decidiera. Así era el- religioso, quiero decir-y supongo que esa fue en parte la razón por la que me enamore de él. Pero a pesar de lo que sucediera en nuestras vidas, no me costaba nada imaginarme tumbada a su lado en la cama al final del día, abrazándole mientras charlábamos y reíamos, perdidos el uno en los brazos del otro.
Tampoco parece un sueño tan inalcanzable, ¿no?, el que dos personas que se amen estén juntas. Eso era lo que también creía yo. Y mientras en cierta manera todavía deseo creer que aun lo puedo conseguir, sé que es del todo imposible. Cuando esta vez me marche de aquí, será para no volver.
![]() |
| WhenILeft,IWon'tReturn. |
Love, Why & Bye.
Ya te dije que no preguntes si no quieres saber y, ahora más que nunca, necesito que alguien me escuche y tú te has cruzado, para bien o para mal, en mi camino. Yo le quise, y creo que a veces el también me quiso. No, no, no me digas que no le merecía y que podría haber tenido algo mejor: ahórratelo. Yo le quise, y a veces el también me quiso. Pero es que no se cómo no haber amado esos ojos enormes y fijos, almendrados… su voz, su cuerpo, y esos ojos infinitos… Solo de pensarlo siento como si el estuviese aun aquí. Pero en realidad ya no está, ya no está y basta. Y no hay que darle más vueltas.
Te preguntaras como ocurrió. Bueno, seguramente no te lo preguntes, pero te lo contare de todos modos. Una tarde estábamos solos y felices en nuestro lugar de siempre. Todo estaba como siempre y yo le quería como siempre, tal y como le había amado desde el primer momento en el que nuestras miradas se cruzaron. Pero claro, supongo que hay momentos en los que no se puede estar más equivocada. Ese era uno de esos momentos. Cuando fui a besar sus labios, sentí que ni todo era igual ni nosotros éramos los mismos. Sé que a ambos nos habían pasado muchas cosas, que el destino nos había jugado una mala pasada y que habíamos tenido que afrontar cosas que gente de nuestra edad no tiene por que afrontar. Pero eh, lo hicimos, juntos, y lo superamos. O al menos eso creía yo, claro. Parece ser que no. Y bueno, después vinieron mil palabras en las cuales yo no encontré ninguna explicación, la mayoría de las cuales ni siquiera escuche con atención en aquel momento en el cual yo estaba tan lejos, tan sola que nadie me hubiese podido sacar de allí. Solo recuerdo que cuando sus labios se cerraron por última vez y me dijo adiós, y me dio la espalda, no tuve la fuerza necesaria para pararle los pies, no tuve la suficiente voz para plantarle cara y decirle: “Eh, tú, no se te ocurra irte de mi lado”. Y por eso se fue y para siempre, no te creas, porque al menos cumplió su última promesa. Y, por cierto, esa fue la única que cumplió, ahora que tocamos el caso. “No me volverás a ver”. Es cierto, no le he vuelto a ver, pero eso no ha hecho que le olvide, ni mucho menos, ni que deje de pensarle y de recordarle cuando menos me lo espero, que es más o menos ocho millones de veces al día.
Y si al menos me hubiese dado una explicación, tendría algo que pudiese pensar en mi mente, algo a lo que darle vueltas para intentar comprenderlo. Es como la filosofía, si no lo entiendes estas perdido. Es verdad. Yo como no tuve explicación que entender, empecé el juego ya perdida del todo.
Y todo eso se resume en tres simples y concretos mensajes. Un te quiero, un hasta luego, y un por qué.
![]() |
| IHadn'tGotStrongEnough. |
sábado, 16 de octubre de 2010
Questions.
Bueno, supongo que si tú eres el que preguntas, es porque quieres saber. Pues bien, ahí te va… solo escucha, ¿vale? O sea, me refiero a… tu solo déjame acabar.
Uhm… veamos, si, bien. Yo soy buena en algunas cosas. Pocas, pero alguna hay.
Yo…yo soy buena en perder el tiempo. Sinceramente, creo que las canciones tienen que rimar. Y bueno, no me preguntes por que, pero estoy intentando no morderme las uñas.
Me gusta comer queso, adoro el queso, pero solo en la pizza, por favor. Y a veces compro crema de queso y la unto en bocadillos, tipo casera. Es que si no es así me da la impresión de que huele a pies…
Adoro la luna en todas sus facetas, pero realmente me apasiona cuando parece tan minúscula que parece llegar a ser la uña del dedo del pie.
Ah, bueno, y amo cuando dices mi nombre.
Tú eras el que querías saber, pues ahí va… Voy a decirte todo esto: solo a ti te muestro una parte de mi oculta porque solo sale cuando tú estas cerca, voy a dejarlo a la luz, traslucirá, porque recuerda que tú mismo me lo has pedido. Tú lo has querido. Voy a intentar hacerlo lo mejor posible para impresionarte. Y no, no estoy haciéndome pasar por lo que no soy, al contrario. Solo quiero realzarlo todo un poquitín. Es más fácil que, de este modo, puedas adivinar tu mismo el resto sin necesidad de palabras mediativas. Porque quieres escuchar lo que sea que hay en mi cerebro. Y mi corazón. Me lo estas pidiendo. Vale, vale, échale una ojeada… Supongo que soy así. A veces, normalmente, confusa. Muy a menudo, divertida. Pero en realidad siempre me presento así. Supongo que no te pilla de sorpresa. Al menos espero que no. Que no lo oculto, vamos.
Uhm… A ver… uff, no sé que mas decir.
Bueno, que no confío en que los perros miren mi comida, me siento obligada a darle de comer y, una vez empiezo, chico, es que no paro. Y al final me muero de hambre. Ah, soy una exagerada, por si no te habías dado cuenta. Siempre termino todo con un chiste, incluso en los momentos menos oportunos. Me gusta la palabra “amigo” porque siento que encierra mucho más de lo que parece así, a simple vista. Tiene más significado que el que la gente le otorga usualmente. Yo en realidad la uso a todas horas, y en todos los contextos, como sustantivo, adverbio o incluso adjetivo.
Nunca he tenido coche. Tampoco se conducir. Recuerdo que una vez lo intente y casi muero estampada contra una furgoneta blanca enorme que había delante, por ser tan sumamente disléxica que no pude coordinar mis manos para ocupar la palanca de cambios, el volante y mirar a ambos espejos al mismo tiempo.
Adoro las guitarras, y más si son eléctricas. Flipo cuando veo a alguien tocar extraordinariamente bien. Me quedo embobada escuchando a Jimmy Hendrix, ACDC, Guns and Roses y Led Zeppelin.
Oh, bueno, me gustan los superhéroes. Pero particularmente me gusta Spiderman, no se por que, pero el pobre desgraciado ese despierta lastima en mi. Quizá porque ha tenido más bombo que los demás, que se yo.
Oh, pero lo que realmente me hace ilusión es un cheque con muchos ceros pero algún numero en primer lugar. Te lo digo por si no sabes que regalarme para mi cumpleaños, hoyga, que yo me apaño con cualquier cosa.
Uhm… veamos, si, bien. Yo soy buena en algunas cosas. Pocas, pero alguna hay.
Yo…yo soy buena en perder el tiempo. Sinceramente, creo que las canciones tienen que rimar. Y bueno, no me preguntes por que, pero estoy intentando no morderme las uñas.
Me gusta comer queso, adoro el queso, pero solo en la pizza, por favor. Y a veces compro crema de queso y la unto en bocadillos, tipo casera. Es que si no es así me da la impresión de que huele a pies…
Adoro la luna en todas sus facetas, pero realmente me apasiona cuando parece tan minúscula que parece llegar a ser la uña del dedo del pie.
Ah, bueno, y amo cuando dices mi nombre.
Tú eras el que querías saber, pues ahí va… Voy a decirte todo esto: solo a ti te muestro una parte de mi oculta porque solo sale cuando tú estas cerca, voy a dejarlo a la luz, traslucirá, porque recuerda que tú mismo me lo has pedido. Tú lo has querido. Voy a intentar hacerlo lo mejor posible para impresionarte. Y no, no estoy haciéndome pasar por lo que no soy, al contrario. Solo quiero realzarlo todo un poquitín. Es más fácil que, de este modo, puedas adivinar tu mismo el resto sin necesidad de palabras mediativas. Porque quieres escuchar lo que sea que hay en mi cerebro. Y mi corazón. Me lo estas pidiendo. Vale, vale, échale una ojeada… Supongo que soy así. A veces, normalmente, confusa. Muy a menudo, divertida. Pero en realidad siempre me presento así. Supongo que no te pilla de sorpresa. Al menos espero que no. Que no lo oculto, vamos.
Uhm… A ver… uff, no sé que mas decir.
Bueno, que no confío en que los perros miren mi comida, me siento obligada a darle de comer y, una vez empiezo, chico, es que no paro. Y al final me muero de hambre. Ah, soy una exagerada, por si no te habías dado cuenta. Siempre termino todo con un chiste, incluso en los momentos menos oportunos. Me gusta la palabra “amigo” porque siento que encierra mucho más de lo que parece así, a simple vista. Tiene más significado que el que la gente le otorga usualmente. Yo en realidad la uso a todas horas, y en todos los contextos, como sustantivo, adverbio o incluso adjetivo.
Nunca he tenido coche. Tampoco se conducir. Recuerdo que una vez lo intente y casi muero estampada contra una furgoneta blanca enorme que había delante, por ser tan sumamente disléxica que no pude coordinar mis manos para ocupar la palanca de cambios, el volante y mirar a ambos espejos al mismo tiempo.
Adoro las guitarras, y más si son eléctricas. Flipo cuando veo a alguien tocar extraordinariamente bien. Me quedo embobada escuchando a Jimmy Hendrix, ACDC, Guns and Roses y Led Zeppelin.
Oh, bueno, me gustan los superhéroes. Pero particularmente me gusta Spiderman, no se por que, pero el pobre desgraciado ese despierta lastima en mi. Quizá porque ha tenido más bombo que los demás, que se yo.
Oh, pero lo que realmente me hace ilusión es un cheque con muchos ceros pero algún numero en primer lugar. Te lo digo por si no sabes que regalarme para mi cumpleaños, hoyga, que yo me apaño con cualquier cosa.
La próxima vez ten cuidado con lo que preguntas, ¿eh? Sigo.
Adoro el sonido de los violines. Y el ruidito martilleante que hace la lluvia sobre los cristales y los truenos y una noche de tormenta. Siempre me hace dormir mejor. Y el olor a tierra mojada, y a almohada. Y siento que cada persona tiene un olor especial que me hace recordarles cuando huelo algo parecido. Y pienso en esa persona, y eso también me gusta. Me gusta mirar a todo el mundo pero no que todo el mundo me mire. Me gusta reír por cualquier cosa y en cualquier lugar sin necesidad de una excusa concreta o una razón determinada.
Pero lo que realmente me gusta es hacer sonreír a alguien.
Y bueno, supongo que todo esto no es algo que te diga al presentarme.
Hola… Soy yo :)
Adoro el sonido de los violines. Y el ruidito martilleante que hace la lluvia sobre los cristales y los truenos y una noche de tormenta. Siempre me hace dormir mejor. Y el olor a tierra mojada, y a almohada. Y siento que cada persona tiene un olor especial que me hace recordarles cuando huelo algo parecido. Y pienso en esa persona, y eso también me gusta. Me gusta mirar a todo el mundo pero no que todo el mundo me mire. Me gusta reír por cualquier cosa y en cualquier lugar sin necesidad de una excusa concreta o una razón determinada.
Pero lo que realmente me gusta es hacer sonreír a alguien.
Y bueno, supongo que todo esto no es algo que te diga al presentarme.
Hola… Soy yo :)
![]() |
| But It's Me (: |
lunes, 27 de septiembre de 2010
Did I Disappoint You?
¿Está mejorando? ¿Te sientes igual? ¿Lo haría más fácil para ti ahora? ¿Tienes alguien a quien culpar?
Tú mismo dices: un amor, una vida. Y sólo buscas una maldita necesidad de una noche. Joder, un solo amor que teníamos que compartir. Y todo acabó.
Y no sé, a veces me pregunto... ¿Te decepcioné? ¿Hice algo, dije algo que pudiese sentarte mal, algo que te hiciese cambiar tu manera de verme, tu punto de vista? ¿O dejé un mal sabor en tu boca? Porque joder, me lo podrías haber dicho, creí que teníamos la suficiente confianza, la necesaria, ¿sabes?
Y ahora te miro y no sé, actúas como si nunca me hubieses amado. Como si nunca hubieses amado, en general.
Y si quieres que ahora, que me estoy sincerando, me de la vuelta y me vaya por donde he venido sin lo que he venido a buscar estás muy equivocado. Vine a por lo que era mío, a por el amor que me robaste. Devuélveme ese amor que un día fue todo para mí. Te lo quedaste.
Bueno, supongo que ahora es muy tarde ya. Ahora, esta noche. Tarde para sacar el pasado a la luz, tarde para dejar a relucir recuerdos dolorosos.
Fuimos uno hace tanto tiempo...fuimos uno, sí, pero no fuimos lo mismo. Teníamos que habernos llevado el uno al otro, haber cargado el uno con el otro. Ayudarnos, salvarnos mutuamente.
Me pides entrar, pero luego haces que me arrastre. Y no lo voy a permitir, no puedo seguir aferrándome a lo que tienes. A tí. No cuando todo lo que obtengo a cambio es dolor.
Un amor. Una vida. Haz lo que debas hacer.
Solo una vida para vivirla juntos. Solo un amor en el que ni fuimos, ni somos, ni seremos nunca iguales.
Solo una cosa me queda por decirte, una cosa que creo que deberías saber. Que te quiero. Y que, antes de que me dé por vencida, piensa... piensa que es la única vida que podemos compartir.
Tú mismo dices: un amor, una vida. Y sólo buscas una maldita necesidad de una noche. Joder, un solo amor que teníamos que compartir. Y todo acabó.
Nunca supe cómo terminaba aquella frase, porque di vuelta y no escuché nada más.Oye, nena, si no te importa...
Y no sé, a veces me pregunto... ¿Te decepcioné? ¿Hice algo, dije algo que pudiese sentarte mal, algo que te hiciese cambiar tu manera de verme, tu punto de vista? ¿O dejé un mal sabor en tu boca? Porque joder, me lo podrías haber dicho, creí que teníamos la suficiente confianza, la necesaria, ¿sabes?
Y ahora te miro y no sé, actúas como si nunca me hubieses amado. Como si nunca hubieses amado, en general.
Y si quieres que ahora, que me estoy sincerando, me de la vuelta y me vaya por donde he venido sin lo que he venido a buscar estás muy equivocado. Vine a por lo que era mío, a por el amor que me robaste. Devuélveme ese amor que un día fue todo para mí. Te lo quedaste.
Bueno, supongo que ahora es muy tarde ya. Ahora, esta noche. Tarde para sacar el pasado a la luz, tarde para dejar a relucir recuerdos dolorosos.
Fuimos uno hace tanto tiempo...fuimos uno, sí, pero no fuimos lo mismo. Teníamos que habernos llevado el uno al otro, haber cargado el uno con el otro. Ayudarnos, salvarnos mutuamente.
Me pides entrar, pero luego haces que me arrastre. Y no lo voy a permitir, no puedo seguir aferrándome a lo que tienes. A tí. No cuando todo lo que obtengo a cambio es dolor.
Un amor. Una vida. Haz lo que debas hacer.
Solo una vida para vivirla juntos. Solo un amor en el que ni fuimos, ni somos, ni seremos nunca iguales.
Solo una cosa me queda por decirte, una cosa que creo que deberías saber. Que te quiero. Y que, antes de que me dé por vencida, piensa... piensa que es la única vida que podemos compartir.
![]() |
| One Love. One Life. What Will You Choose? |
domingo, 26 de septiembre de 2010
An Easy Dream.
Mi sueño había sido sencillo, y fácil.
Soñé un sueño ya hace tiempo, hace mucho tiempo. Cuando el aire me traía los susurros de las hadas, cuando todo era mágico y creía que debajo de la cama habitaban monstruos ávidos de mis sueños. Cuando había esperanza y vivir valía la pena, y darlo todo por un sueño y por el futuro que sólo yo había soñado. Soñé que el amor no moriría nunca, pero nunca nunca, y que siempre estaría presente entre tú y yo.
Soñé que todo se perdonaría, que todo entre nosotros podría arreglarse.
Entonces era joven y valiente, intrépida, extrovertida. Era infantil, y también era inocente. Y se hacían, se usaban y se desperdiciaban sueños. A diario, a todas horas. Recuerdo que cada día tenía un sueño diferente por cumplir. Desde tener una casa propia hasta subirme a un taxi para gritar: "siga a ese coche". Sueños estúpidos y sueños importantes. Sueños que a día de hoy aún no han desaparecido.
No había rescates que pagar, no quedaban besos por dar, no había abrazos sin regalar. Ni canciones sin cantar, ni vino sin probar, ni noche sin gritar, sin bailar.
Pero los tigres vienen de noche, exactamente. Con sus voces estruendosas, con sus incontrolables aullidos. Y tr arrancan la ilusión de la que estabas hecha, los sueños entretejidos en tu mente. Al igual que te arrancan la ilusión, vuelven tu sueño en vergüenza. Vergüenza de tí misma y de lo que haces, de lo que eres e incluso de lo que puedes llegar a pensar.
Él durmió un verano a mi lado, junto a mí. Su brazo rodeaba mi cintura noche tras noche, y me hacía sentir tan protegida que olvidaba donde estaba. Con él pasé unos días maravillosos, los mejores de mi vida. De él conservo los mejores recuerdos. Pero no todo es bonito, ni lo fue.
Él se llevó mi infancia, me internó en la adolescencia, me hizo sentir mujer.
Pero se marchó cuando el otoño llegó.
Y yo aún soñaba que él regresaría a mí, la verdad es que sí. Que pasaríamos la vida juntos, que sería todo como yo soñé. Pero después comprendí... que los sueños son solo eso, sueños. Pero hay sueños que no pueden ser. Y hay temporales que no podemos capear.
Soñé que mi vida sería
Tan diferente de este infierno en el que vivo ahora...Tan diferente ahora de lo que parecía que sería, del sueño de futuro que tenía en ese pasado.
Ahora la vida ha matado el sueño que soñé.
Nuestro plan había sido sencillo: pasar juntos el resto de nuestras vidas. Un sueño fácil.
Soñé un sueño ya hace tiempo, hace mucho tiempo. Cuando el aire me traía los susurros de las hadas, cuando todo era mágico y creía que debajo de la cama habitaban monstruos ávidos de mis sueños. Cuando había esperanza y vivir valía la pena, y darlo todo por un sueño y por el futuro que sólo yo había soñado. Soñé que el amor no moriría nunca, pero nunca nunca, y que siempre estaría presente entre tú y yo.
Soñé que todo se perdonaría, que todo entre nosotros podría arreglarse.
Entonces era joven y valiente, intrépida, extrovertida. Era infantil, y también era inocente. Y se hacían, se usaban y se desperdiciaban sueños. A diario, a todas horas. Recuerdo que cada día tenía un sueño diferente por cumplir. Desde tener una casa propia hasta subirme a un taxi para gritar: "siga a ese coche". Sueños estúpidos y sueños importantes. Sueños que a día de hoy aún no han desaparecido.
No había rescates que pagar, no quedaban besos por dar, no había abrazos sin regalar. Ni canciones sin cantar, ni vino sin probar, ni noche sin gritar, sin bailar.
Pero los tigres vienen de noche, exactamente. Con sus voces estruendosas, con sus incontrolables aullidos. Y tr arrancan la ilusión de la que estabas hecha, los sueños entretejidos en tu mente. Al igual que te arrancan la ilusión, vuelven tu sueño en vergüenza. Vergüenza de tí misma y de lo que haces, de lo que eres e incluso de lo que puedes llegar a pensar.
Él durmió un verano a mi lado, junto a mí. Su brazo rodeaba mi cintura noche tras noche, y me hacía sentir tan protegida que olvidaba donde estaba. Con él pasé unos días maravillosos, los mejores de mi vida. De él conservo los mejores recuerdos. Pero no todo es bonito, ni lo fue.
Él se llevó mi infancia, me internó en la adolescencia, me hizo sentir mujer.
Pero se marchó cuando el otoño llegó.
Y yo aún soñaba que él regresaría a mí, la verdad es que sí. Que pasaríamos la vida juntos, que sería todo como yo soñé. Pero después comprendí... que los sueños son solo eso, sueños. Pero hay sueños que no pueden ser. Y hay temporales que no podemos capear.
Soñé que mi vida sería
Tan diferente de este infierno en el que vivo ahora...Tan diferente ahora de lo que parecía que sería, del sueño de futuro que tenía en ese pasado.
Ahora la vida ha matado el sueño que soñé.
Nuestro plan había sido sencillo: pasar juntos el resto de nuestras vidas. Un sueño fácil.
![]() |
| Su plan había sido sencillo. Pasar juntos el resto de su vida. |
viernes, 24 de septiembre de 2010
Summer... Come Back.
Sinceramente, espero que me puedas recordar. Y espero que también me puedas sorprender. Cuéntame qué tal lo has pasado, cómo te ha cambiado el tiempo, cuánto tiempo has pasado pensando en el verano, ese verano que tú y yo solíamos soñar hasta que nos invadía el amanecer.
De veras que lo que yo más quiero es verte sonreír. Y que brilles, tanto o más que el mismísimo sol. Y que siempre estés conmigo, también, y que tu amor sea infinito.
Cielo... espero que recuerdes este adiós...
Es tu voz, esa voz que aún resuena en lo hondo de mi mente, en lo profundo de mi ser, esa voz que es como el viento que se agita suave, como la brisa sobre el mar.
Y se que no podrás partir para siempre sin mirar atrás... ¿Verdad que no? Júrame que no podrás.
Y lo único que quiero es que el verano... vuelva. Ya.
Quizá fue el sol que nos bañaba a diario por esas playas, por sus paseos, quizá fue ese sol, que me quiso confundir. Quizá no vuelvas, y creéme, eso es mucho peor. Y entonces el verano sea un horror, demasiado triste, demasiado para mí, como un beso que se rinde... eso sí que es triste.
Cielo, espero que recuerdes este amor...
Y ahora no sé, ya empiezo a dudar. Quizá sí es verdad que vas a partir por siempre sin mirar atrás. Eres como mi estatua... de sal.
Eso no lo sabré hasta que te tenga de nuevo entre mis brazos, hasta que me atrape de nuevo tu sonrisa, hasta que caiga en el paraíso sin fondo que, a día de hoy, son tus ojos para mí.
Y tengo claro que, si todo esto ha sido pasajero y no vuelve a suceder, al menos ha sido perfecto mientras ha durado. Que te dejaré ir entre las olas del mar, y tu sonrisa, tus ojos y tu rostro, así como los momentos que pasamos juntos, los dejaré marchar entre las olas de mis recuerdos. Marea alta.
Y, si todo sigue igual la próxima vez que nos veamos entonces tendré en cuenta que tus besos son sólo míos.
Te robaré un beso, y te pediré de rescate un millón más. Y nunca te irás de mi lado.
En cualquier caso, una cosa es estrictamente clara: ninguno lo sabremos hasta nuestro próximo encuentro. En verano...
Verano...Vuelve ya.
De veras que lo que yo más quiero es verte sonreír. Y que brilles, tanto o más que el mismísimo sol. Y que siempre estés conmigo, también, y que tu amor sea infinito.
Cielo... espero que recuerdes este adiós...
Es tu voz, esa voz que aún resuena en lo hondo de mi mente, en lo profundo de mi ser, esa voz que es como el viento que se agita suave, como la brisa sobre el mar.
Y se que no podrás partir para siempre sin mirar atrás... ¿Verdad que no? Júrame que no podrás.
Y lo único que quiero es que el verano... vuelva. Ya.
Quizá fue el sol que nos bañaba a diario por esas playas, por sus paseos, quizá fue ese sol, que me quiso confundir. Quizá no vuelvas, y creéme, eso es mucho peor. Y entonces el verano sea un horror, demasiado triste, demasiado para mí, como un beso que se rinde... eso sí que es triste.
Cielo, espero que recuerdes este amor...
Y ahora no sé, ya empiezo a dudar. Quizá sí es verdad que vas a partir por siempre sin mirar atrás. Eres como mi estatua... de sal.
Eso no lo sabré hasta que te tenga de nuevo entre mis brazos, hasta que me atrape de nuevo tu sonrisa, hasta que caiga en el paraíso sin fondo que, a día de hoy, son tus ojos para mí.
Y tengo claro que, si todo esto ha sido pasajero y no vuelve a suceder, al menos ha sido perfecto mientras ha durado. Que te dejaré ir entre las olas del mar, y tu sonrisa, tus ojos y tu rostro, así como los momentos que pasamos juntos, los dejaré marchar entre las olas de mis recuerdos. Marea alta.
Y, si todo sigue igual la próxima vez que nos veamos entonces tendré en cuenta que tus besos son sólo míos.
Te robaré un beso, y te pediré de rescate un millón más. Y nunca te irás de mi lado.
En cualquier caso, una cosa es estrictamente clara: ninguno lo sabremos hasta nuestro próximo encuentro. En verano...
Verano...Vuelve ya.
![]() |
| Summer Time. |
lunes, 20 de septiembre de 2010
What If I...?
Y de pronto, hay veces que no sé, estoy ahí y me da por pensar. Y pienso joder, ¿y si nos quedara poco tiempo? Me refiero, si todo se acabase mañana, por ejemplo. Si mañana acaban nuestros días. Y me arrepentiría eternamente de no haberte dejado todo claro, de que la rutina ahogase la pasión. ¿Y si no te he dicho suficiente que te adoro con la vida? Moriría. Imagínalo. Tanto tiempo juntos para que de la noche a la mañana todo termine y yo me sienta tan lejos de tí como antes de conocerte. Con tanto miedo de no haberte dicho todo lo que tuve que decirte. Tan arrepentida por no haberte hecho sentir como quise. Asqueada conmigo misma por no haberte hecho feliz.
Si nos quedara poco tiempo... ¿Y si no pudiese hacerte más el amor? ¿Y si aquella vez que pasó fue la última? Es un horror pensar que podria haber habido más tiempo, más veces, más amor.
Lo que más me jodería sería no poder llegar a jurarte que nadie, nunca jamás, podrá amarte igual que yo.
Y era todo tan perfecto, y nos amábamos tanto que me sentía morir cuando te veía marchar... Y me pregunto cómo fue que que la costumbre cambió tanto nuestra manera de querer... No puedo entenderlo.
Y ahora entiendo eso de que nadie sabe lo que tiene hasta que enfrenta el miedo de perderlo...para siempre. Y lo pierde.
Y esa es la pregunta que me reconcome y que sé que, cuando todo pase, seguirá en mi cabeza para siempre.
¿Y si no llego a jurarte que nadie, jamás, puede amarte más que yo?
Si nos quedara poco tiempo... ¿Y si no pudiese hacerte más el amor? ¿Y si aquella vez que pasó fue la última? Es un horror pensar que podria haber habido más tiempo, más veces, más amor.
Lo que más me jodería sería no poder llegar a jurarte que nadie, nunca jamás, podrá amarte igual que yo.
Y era todo tan perfecto, y nos amábamos tanto que me sentía morir cuando te veía marchar... Y me pregunto cómo fue que que la costumbre cambió tanto nuestra manera de querer... No puedo entenderlo.
Y ahora entiendo eso de que nadie sabe lo que tiene hasta que enfrenta el miedo de perderlo...para siempre. Y lo pierde.
Y esa es la pregunta que me reconcome y que sé que, cuando todo pase, seguirá en mi cabeza para siempre.
¿Y si no llego a jurarte que nadie, jamás, puede amarte más que yo?
![]() |
| Please...Not Now. |
domingo, 19 de septiembre de 2010
So, It's A Bad Memory.
¿Sabes que soy pésima para recordar las fechas? No, seguramente no lo sabes. Qué tontería pensar que sí.
Siempre me olvido de los cumpleaños, de los aniversarios y seguramente olvidaría los exámenes si no los apuntase en la puerta de la nevera. Y mi cabeza, si no la llevase sobre los hombros.
Y, sin embargo, pese a todo lo olvidadiza que pueda ser, sé que hace un año que nos conocemos. No, sé que hoy hace exactamente un año, un mes y diecinueve días que nos hablamos por primera vez.
Y estoy completa y absolutamente segura de que tú no recuerdas eso.
Jamás pensé que se pudiese echar tanto de menos a alguien.
Siempre me olvido de los cumpleaños, de los aniversarios y seguramente olvidaría los exámenes si no los apuntase en la puerta de la nevera. Y mi cabeza, si no la llevase sobre los hombros.
Y, sin embargo, pese a todo lo olvidadiza que pueda ser, sé que hace un año que nos conocemos. No, sé que hoy hace exactamente un año, un mes y diecinueve días que nos hablamos por primera vez.
Y estoy completa y absolutamente segura de que tú no recuerdas eso.
Y, entonces, ella sonrió. ¿Conoces su sonrisa? Sí, esa de "no me conoces, y nunca lo harás." Eso es un tipo de magia.
Pero sí que la conozco, y sé que lleva tanto amor guardado dentro, tanto amor, que la sola idea de enseñarlo, de mostrar sus cartas, le aterra más que la misma muerte.
Jamás pensé que se pudiese echar tanto de menos a alguien.
![]() |
| But I Do It. |
No Hope, No Love, No Glory.
Una mancha de vino en el mantel –y todo el mundo sabe lo difícil que es sacar una mancha de vino–, entre otras cosas, le ayuda a no olvidar la noche en que se derramó. Podría haberse deshecho de él, porque así no la iba a utilizar en ninguna otra ocasión, y porque aunque lo guarde como “recuerdo”; para qué negarlo: es muy difícil que se olvide de aquello. De que llegó tarde después de toda una tarde preparando la cena, de las sonrisas, de su mentira. De la de los dos. De la de que todo seguiría siendo igual... A veces las promesas duran únicamente el tiempo que ocupan mientras se están diciendo. A veces no, demasiadas veces.
Se habían agotado los detalles, las miradas cómplices, esas que les comunicaban sin pronunciar palabra; se les habían desviado del camino predeciblemente marcado. Y es que un siempre, igual que un nunca, no dura toda la vida. Simplemente había llegado tarde, pero demasiadas veces llegaba tarde, y ese fue el problema. Ese y que sólo se comunicaban con miradas, algo que puede sonar muy romántico, incluso hasta poético, pero que no es suficiente.
Y por ello, finalmente, pues todo había llegado a su fin. Y ya no sé ni qué pensar, ni qué sentir, cómo reaccionar o qué seguir siendo a diario. Me siento tan perdida que muchas veces saco el mantel y lo pongo, sentándome en la misma silla en la cual me senté aquella noche, pero con la mesa preparada esta vez sólo para uno. Para recordar lo que pudo ser y no fue. Triste y patético, y un error es el perderse en los recuerdos del pasado. Sí, y lo entiendo. Sí, y lo comprendo. Pero no lo comparto.
Y cada día siento cómo el timón que marcaba mi vida gira más y más, como una brújula que no encuentra el norte. Como yo. Y que no hacemás que dar vueltas sin parar. Como yo. Sin embargo sigo, dando vueltas y perdiéndome más y más a cada día. Sin encontrarme y sin promesas que me indiquen que lo haré en un futuro próximo, no puedo; odio las promesas. Y me pierdo un poco más sin darme cuenta. Y lo peor es que, cuando me quiera parar a buscar, será demasiado tarde.
Estoy fuera de juego y, lo peor de todo, es que no sé cómo demonios volver al campo.
![]() |
| No Direction. Lost. |
jueves, 16 de septiembre de 2010
I Hope...
Realmente, quiero pocas cosas en la vida. Quiero dinero para cubrir mis necesidades básicas y, si viene más, pues bienvenido sea. No quiero estar rodeada de gente hipócrita e innecesaria; prefiero tener amigos a mi alrededor, aunque éstos deban contarse con los dedos de una sola mano y aún así sobren. Quiero que yo y los míos estemos saludables el mayor tiempo posible y que, cuando llegue el momento final, nadie que quiero sufra.
Quiero un poco de esto y un poco de aquello, pero no demasiado. Quiero seguir adelante, cultivar mis sueños y regarlos a diario con el fertilizante de mi imaginación y mi empeño. Quiero que crezcan sanos y fuertes y que lleguen a cumplirse.
Y quiero que tú sientas lo mismo que yo, y que seas feliz. Espero que seas la mejor persona que haya en la Tierra.
No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser. No hay límite en el tiempo, puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo. No hay reglas para tal cosa. Podemos aprovechar oportunidades o echar todo a perder. Espero que hagas lo mejor. Espero que veas cosas que te asombren. Espero que viajes al fin del mundo, que vuelvas y que me cuentes qué tal es. Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes. Espero que, al menos una vez en tu vida, alguien te haga sentir especial. Espero que conozcas a gente con un punto de vista diferente. Espero que seas feliz. Espero que encuentres a alguien, alguien como tú quieras, alguien que te cuide y te respete y te haga reír como tú solo sabes, con esa sonrisa especial que es capaz de eclipsar a la misma luna. Espero que siempre sigas sonriendo. Espero que cumplas tus sueños, que no te decepcionen demasiado, que te hagan sentir orgullosa y que haya gente que te recuerde en todo momento. Espero que nadie te falle jamás y que tu primer cumpleaños con el amor de tu vida sea el mejor que has tenido hasta ese momento pero el peor de los que tendrás a partir de ahí. Espero que vivas una vida de la que estés orgullosa.
Y, si te das cuenta de que no es así......Espero que tengas el valor de empezar de cero.
Quiero un poco de esto y un poco de aquello, pero no demasiado. Quiero seguir adelante, cultivar mis sueños y regarlos a diario con el fertilizante de mi imaginación y mi empeño. Quiero que crezcan sanos y fuertes y que lleguen a cumplirse.
Y quiero que tú sientas lo mismo que yo, y que seas feliz. Espero que seas la mejor persona que haya en la Tierra.
No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser. No hay límite en el tiempo, puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo. No hay reglas para tal cosa. Podemos aprovechar oportunidades o echar todo a perder. Espero que hagas lo mejor. Espero que veas cosas que te asombren. Espero que viajes al fin del mundo, que vuelvas y que me cuentes qué tal es. Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes. Espero que, al menos una vez en tu vida, alguien te haga sentir especial. Espero que conozcas a gente con un punto de vista diferente. Espero que seas feliz. Espero que encuentres a alguien, alguien como tú quieras, alguien que te cuide y te respete y te haga reír como tú solo sabes, con esa sonrisa especial que es capaz de eclipsar a la misma luna. Espero que siempre sigas sonriendo. Espero que cumplas tus sueños, que no te decepcionen demasiado, que te hagan sentir orgullosa y que haya gente que te recuerde en todo momento. Espero que nadie te falle jamás y que tu primer cumpleaños con el amor de tu vida sea el mejor que has tenido hasta ese momento pero el peor de los que tendrás a partir de ahí. Espero que vivas una vida de la que estés orgullosa.
Y, si te das cuenta de que no es así......Espero que tengas el valor de empezar de cero.
![]() |
| Hopes And Future. |
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Grey's Anatomy.
" Hace dos siglos, Benjamin Franklin reveló al mundo el secreto de su éxito. Nunca dejes para mañana, dijo, lo que puedas hacer hoy. La gente debería prestar atención a las cosas que dijo. Él descubrió la electricidad. No sé por qué siempre posponemos todo. Pero, si tuviera que adivinarlo, diría que tiene mucho que ver con el miedo. El miedo al fracaso. El miedo al dolor. El miedo al rechazo. A veces es miedo a tomar una decisión. Porque ¿y si te equivocas? ¿Y si cometes un error sin solución? Sea lo que sea lo que nos da miedo, una cosa es cierta: cuando el dolor de no hacer algo es más insoportable que el miedo a hacerlo, es como si cargáramos con un tumor gigante.El pájaro más rápido atrapará al gusano. Una decisión a tiempo salvará vidas. Quien duda está perdido. No podemos fingir que no nos lo dijeron, todos hemos oído los proverbios. A los filósofos. A nuestros abuelos advirtiéndonos sobre el tiempo perdido. Hemos oído a los poetas malditor instándonos a vivir el momento. Aunque, a veces, debemos escucharnos a nosotros mismos. Debemos cometer nuestros propios errores. Debemos aprender nuestras propias lecciones. Debemos dejar las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana hasta que no podamos más, hasta que comprendamos por fin lo que Benjamin Franklin quería decir. Que es mejor saber que preguntarse. Que despertar es mejor que dormir. Y que fracasar, o cometer un error enorme, es mucho mejor que no haberlo intentado.
Grey's Anatomy.
![]() |
| Don't Turn Hopes Into Fears. |
Decisions.
-No voy a volver.
-Estos momentos son encrucijadas. Cuando seas mayor, pensarás: "¿Y si hubiera...?".
-No me lo creo. Una decisión no hace que tu vida cambie. A no ser que inventes un virus zombie o algo parecido.
-No, es cierto. La vida son decisiones. Combinaciones de momentos, de elecciones pequeñas y grandes que nos hacen lo que somos. Estás dejando que otros elijan por tí. Dejando que decidas lo que serás. Gente de la que luego ni te acordarás. Cuyo nombre habrás olvidado cuando te los encuentres en la ferretería. Nunca estás realmente seguro de a quién estás dejando marchar hoy.
-No entiende a la presión que estoy sometida.
-Claro que sí. Porque me recuerdas a mí cuando tenía tu edad. Vuelve.
Tengo esa conversación grabada a fuego en mi mente. Era sólo una decisión estúpida, pero, como todas las demás, cambió el rumbo de mi vida. Y me hizo replantearme las personas de las que me rodeaba.
Al principio creía que la que acababa perdiendo era yo, después descubría que las cosas no eran tan idílicas como parecían ser en la superficie y terminaba por convencerme a mí misma de que era lo mejor.
Ya no necesito convencerme, ahora sé la verdad. Ahora me doy cuenta de que de cada persona que he echado de mi vida o ha decidido irse de ella, ambos hemos aprendido algo. Aprendimos al encontrarnos, aprendimos al conocernos y aprendimos al despedirnos.
Personalmente; yo aprendí a encontrarme, a pensar en mí sin pensar en los demás.
También aprendí que la base de la vida es el pensamiento; y esto es algo que debo agradecer a alguien especial, porque, sin saberlo, cultivó en mí lo que considero eje de mi existencia: filosofía. Del mismo modo, me enseñó que decir las cosas tarde, no siempre es mejor.
Gracias a otra, descubrí que algunas personas, por muy bien que creas conocerlas, nunca son como crees que son. Esta misma persona me ayudó a comprender que no toda la gente dice lo que piensa, ni siente lo que dice: me abrió los ojos, vamos. Esto es una dura lección al principio, pero al final resulta tranquilizadora.
Después de tantas y tantas cosas, con tantas y tantas personas; sólo me queda concluir que las personas siempre vienen y siempre se acaban yendo; y que, tristemente, lo cierto es que nadie está realmente seguro de a quién está dejando ir hoy.
http://sabiendosintiendoyexperimentando.blogspot.com
![]() |
| But It's Over Now. |
martes, 14 de septiembre de 2010
She & Him.
Un día, en un coche, pasando a toda velocidad al lado de un campo, de un trigal. A toda velocidad pero no a la suficiente.
Los recuerdos la invaden de nuevo, de ella con él entre sus brazos, ambos tumbados en un campo de trigo donde guardó la primera espiga, y la única, que tendría en toda su vida. Alegría y dolor no son como agua y aceite. Ellos coexisten. Como en ese recuerdo.
-¿Sabes que te quiero?-sonríe ella con toda sinceridad, con los ojos cerrados, con su espalda reposando en el pecho del que sería para siempre el amor de su vida.
-Ah,¿sí?-pregunta él, haciéndose el despistado.
-Idiota-sonríe ella mientras le da en la rodilla.- Sería hermoso seguir siempre así. Que me lleves a sitios nuevos, que lo hagas cada día, que me despiertes con un mote diferente cada mañana, que inventes formas nuevas de sorprenderme. ¿Sabes? Creo que si hoy se acabase todo entre tú y yo, nos amaríamos toda la vida-ella dice todo esto convencida, sin ser realmente consciente de cuán ciertas son sus palabras. Y de cuánto se arrepentirá de ellas.
Se quedan en silencio.
-¿En qué piensas?-susurra ella mirando hacia el horizonte, extendiendo una alfombra entretejida con sus más poderosos sueños. Para él. "Toma, extiendo mi alfombra bajo tus pies, amor. Ten cuidado cuando pises, pisa suavemente, porque recuerda: estás pisando mis sueños."
-En todo y en nada-susurra el muchacho apretándola contra él. -¿Recuerdas cuando te dije que tenías cuatro sonrisas? Es verdad. Tienes cuatro sonrisas. Bueno, quizá cinco. O seis. Tienes una para cuando algo te hace reír de verdad; otra para cuando te ries solo por cortesía. Tienes otra para cuando te sientes incómoda. Otra más para cuando te ríes de tí misma, la quinta es para cuando hay algo que te sorprende, y la última la reservas para cuando hablas de tus amigos.
Perdona, me he confundido. Siete. Tienes siete sonrisas. Porque, aparte de todas esas, tienes una que es única y exclusivamente para mí.
Los recuerdos se desvanecen de su mente con la misma rapidez con la que llegaron. Pero sabe que vendrán más, más fuertes, más dolorosos, más nítidos. Cuanto más alta es la grandeza de un amor, más dolorosa es su caída.
"¿Qué sabrás tú de un campo de trigo?" Tiene razón, ¿qué sabes? A menos que se esté allí, en medio de todas esas espigas, con un poco de brisa quizás, no se puede entender...
Los recuerdos la invaden de nuevo, de ella con él entre sus brazos, ambos tumbados en un campo de trigo donde guardó la primera espiga, y la única, que tendría en toda su vida. Alegría y dolor no son como agua y aceite. Ellos coexisten. Como en ese recuerdo.
-¿Sabes que te quiero?-sonríe ella con toda sinceridad, con los ojos cerrados, con su espalda reposando en el pecho del que sería para siempre el amor de su vida.
-Ah,¿sí?-pregunta él, haciéndose el despistado.
-Idiota-sonríe ella mientras le da en la rodilla.- Sería hermoso seguir siempre así. Que me lleves a sitios nuevos, que lo hagas cada día, que me despiertes con un mote diferente cada mañana, que inventes formas nuevas de sorprenderme. ¿Sabes? Creo que si hoy se acabase todo entre tú y yo, nos amaríamos toda la vida-ella dice todo esto convencida, sin ser realmente consciente de cuán ciertas son sus palabras. Y de cuánto se arrepentirá de ellas.
Se quedan en silencio.
-¿En qué piensas?-susurra ella mirando hacia el horizonte, extendiendo una alfombra entretejida con sus más poderosos sueños. Para él. "Toma, extiendo mi alfombra bajo tus pies, amor. Ten cuidado cuando pises, pisa suavemente, porque recuerda: estás pisando mis sueños."
-En todo y en nada-susurra el muchacho apretándola contra él. -¿Recuerdas cuando te dije que tenías cuatro sonrisas? Es verdad. Tienes cuatro sonrisas. Bueno, quizá cinco. O seis. Tienes una para cuando algo te hace reír de verdad; otra para cuando te ries solo por cortesía. Tienes otra para cuando te sientes incómoda. Otra más para cuando te ríes de tí misma, la quinta es para cuando hay algo que te sorprende, y la última la reservas para cuando hablas de tus amigos.
Perdona, me he confundido. Siete. Tienes siete sonrisas. Porque, aparte de todas esas, tienes una que es única y exclusivamente para mí.
Los recuerdos se desvanecen de su mente con la misma rapidez con la que llegaron. Pero sabe que vendrán más, más fuertes, más dolorosos, más nítidos. Cuanto más alta es la grandeza de un amor, más dolorosa es su caída.
"¿Qué sabrás tú de un campo de trigo?" Tiene razón, ¿qué sabes? A menos que se esté allí, en medio de todas esas espigas, con un poco de brisa quizás, no se puede entender...
![]() |
| And remember. |
Doubt. Promises. Love.
A diario me digo a mí misma que esto es lo que quiero. Que esto es lo que soy. Me lo he repetido tanto a lo largo de los últimos meses que ya no me creo ni a mí misma.
Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que, con los años que pasan, a toda promesa le ha salido un pequeño matiz. "Te querré hasta fin de año", "Tendremos un hijo para cada uno; se llamarán como tu cartero y mi estilista", "Viviremos en casa de tus padres, cuando se mueran los dos".
Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelatado.
Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferido. Aunque claro, parece que prometerse las cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo, pero también con los demás. Porque es algo que actúa como timón de las relaciones sentimentales: marca el rumbo a seguir, pero ni de coña te esperes que sople el viento que moverá tus velas.
Pero, esque si no prometes nada, tarde o temprano te vas a enfrentar a la pregunta a la que se enfrentan los que cometen la desfachatez de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar sola y exclusivamente en el presente. "Cariño, ¿hacia dónde va lo nuestro?" Yo cada día me siento más orgullosa de mis dudas. Las únicas que, con el tiempo, acaban siempre confirmándose. Las únicas que, con los años, jamás me van a traicionar.
Hoy, mientras la palabra "nosotros" se me escurre líquida entre los dedos me voy dando de bruces con todas y cada una de mis incompetencias emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz. No he sido capaz de estrecharte entre mis lazos. No he cumplido ninguna de mis promesas. No he respondido casi ninguno de tus porqués.
Y, aún así, hay algo que quiero y puedo decirte.
Que, pase lo que pase a partir de ahora, yo voy a quererte toda la vida.
Te lo prometo.
Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que, con los años que pasan, a toda promesa le ha salido un pequeño matiz. "Te querré hasta fin de año", "Tendremos un hijo para cada uno; se llamarán como tu cartero y mi estilista", "Viviremos en casa de tus padres, cuando se mueran los dos".
Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelatado.
Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferido. Aunque claro, parece que prometerse las cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo, pero también con los demás. Porque es algo que actúa como timón de las relaciones sentimentales: marca el rumbo a seguir, pero ni de coña te esperes que sople el viento que moverá tus velas.
Pero, esque si no prometes nada, tarde o temprano te vas a enfrentar a la pregunta a la que se enfrentan los que cometen la desfachatez de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar sola y exclusivamente en el presente. "Cariño, ¿hacia dónde va lo nuestro?" Yo cada día me siento más orgullosa de mis dudas. Las únicas que, con el tiempo, acaban siempre confirmándose. Las únicas que, con los años, jamás me van a traicionar.
Hoy, mientras la palabra "nosotros" se me escurre líquida entre los dedos me voy dando de bruces con todas y cada una de mis incompetencias emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz. No he sido capaz de estrecharte entre mis lazos. No he cumplido ninguna de mis promesas. No he respondido casi ninguno de tus porqués.
Y, aún así, hay algo que quiero y puedo decirte.
Que, pase lo que pase a partir de ahora, yo voy a quererte toda la vida.
Te lo prometo.
![]() |
| I promise. |
You're So Ugly When You Cry.
Cuando le miras a los ojos y él es lo único que te importa. Pero sabes que tienes que hacerlo porque él será más feliz sin tí, porque tú te vas tan lejos que ni siquiera sabes dónde está tu lugar de destino. Pero sabes que una relación a distancia no os conviene a ninguno de los dos, que os puede destruir a ambos hasta haceros pedazos. Y no quieres eso, no quieres eso para nada. Y por tanto la decisión está tomada, y él te devuelve una mirada emocionada y llena de amor que te parte el corazón. Debes dejarle partir. Sabes que lo más probable es que no vuelvas nunca más aquí, que no le vuelvas a ver. Y aunque desearías quedarte aquí en este pueblucho y hacer tu vida con él, para bien o para mal los sueños de tu adolescencia están a punto de cumplirse. Saldrás de este antro e irás a la gran ciudad. Tendrás un trabajo estable, un piso en el centro y un coche, y contaminación para todo el mundo. Todo lo opuesto a lo que tienes ahora, todo lo que siempre quisiste cambiar y todo lo que ahora quieres conservar por encima de cualquier cosa.
Pero tengo que seguir. Y él también, porque yo sé, aunque él todavía no, que sus padres le han pagado la universidad en París. Tú a París y yo a Nueva York, parece el título de una película de risa y, sin embargo, el asunto no tiene ni puta gracia.
Lejos, demasiado lejos.
Las palabras me duelen más a mí que a él. "Tengo que irme." "no puedo remediarlo, de verdad, desearía que no..." " Es mi futuro, y el tuyo. Son los sueños de toda mi vida..."
Las palabras se me agolpan en la cabeza y sus vanas protestas se hacen eco en mi mente. Sus protestas y sus ojos llenos de decepción y añoranza, de nostalgia, de un nose qué que me está matando por dentro. Sus ojos que me cortan como espadas y sus palabras que pesan como anclas que hacen tierra en mi pecho.
Soy capaz de terminar con un último: lo siento.
Y entonces siento cómo empiezo a llorar sin poder remediarlo y me doy la vuelta en un desesperado intento porque él no me vea. Pero me ve, me abraza desde atrás. Y lo mejor es que sé que comprende que no puedo quedarme aquí porque no valgo. Y que lo que yo más quiero es salir de allí.
-Escúchame. Sé que queires salir de aquí, y lo comprendo. Has perdido demasiadas cosas este año, cielo. Sé que serás más feliz fuera y no me opongo, ¿me escuchas? Estoy contigo. Y siempre estaré contigo donde quiera que estés.
Me da una carta y sale de allí. Y me quedo sola con un trozo de papel de cuadros arrancado de un cuaderno tintado en letras con un boli bic.
La abro con manos temblorosas, sorprendida.
"Mi niña. Mi pequeña. Sabía que esto iba a pasar, te conozco como si fueses yo mismo, y sé que te duele más a tí que a mí lo que vas a decirme. Y sé que es lo qeu vas a decirme desde el momento en el cual me has llamado por teléfono para quedar esta tarde. Por eso escribí esto antes de salir de casa, para que, solo por si acaso, supieses que yo no te culpo. Has sido lo más importante de mi vida. Y sé que yo también lo he sido de la tuya. Y sé cuáles han sido tus sueños y cuán importantes son para ti porque veía el brillo de tus ojos cuando me contabas lo que harías en un futuro, cuando consiguieses salir de aquí. Ya lo has conseguido, mi niña, ya puedes ser feliz. Personalmente es lo que más deseo en el mundo. Te conozco, y sé que como te conozco estarás llorando en estos momentos. No llores, mi vida, te pones tan fea cuando lloras...
Sé que siempre seguirás sonriendo, estés feliz o triste, me eches de menos o conozcas a otro. Y eso es lo más improtante, que sonrías. Hazlo por mí, regálame una última sonrisa.
Te quiero, ahora y siempre, mi vida."
Las lágrimas empapan el papel tal y como él había predicho aún antes de que yo le dijese nada. Él me quiere, y yo le quiero con toda mi alma.
Echo a correr hacia su casa y me tiro encima de la puerta aporreándola con fuerza. Me abre sin mirar por la mirilla, sorprendido. Tiene un paño en la mano y tiene algo de sangre en los nudillos. Él no sabe que yo también le conozco e intuyo lo que ha hecho.
Le tomo la mano entre las mías y le beso los nudillos maltrechos.
Sonrío, resplandeciente.
-Vente conmigo.
-No, yo...-susurra, pero le pongo un dedo en los labios. Él se calla, y yo le beso, con una sonrisa.
-No hay peros, vienes conmigo-susurro suavemente.
Y él asiente.
-¿Ves?-susurra cuando me mira a los ojos.-Estás horrible cuando lloras. Sin embargo ahora... tienes cuatro sonrisas, amor. Y una es solo para mí-y me besa de nuevo, con ese amor profundo que nos ha envuelto desde el primer instante.
Sé que he ganado la primera batalla, sé que vendrá conmigo. Aunque sé que la verdadera guerra está aún por empezar. Y sé también que quizá en otro momento tengan que separarse nuestros caminos. Pero, por el momento, seguimos juntos. Y es lo único que me importa.
Pero tengo que seguir. Y él también, porque yo sé, aunque él todavía no, que sus padres le han pagado la universidad en París. Tú a París y yo a Nueva York, parece el título de una película de risa y, sin embargo, el asunto no tiene ni puta gracia.
Lejos, demasiado lejos.
Las palabras me duelen más a mí que a él. "Tengo que irme." "no puedo remediarlo, de verdad, desearía que no..." " Es mi futuro, y el tuyo. Son los sueños de toda mi vida..."
Las palabras se me agolpan en la cabeza y sus vanas protestas se hacen eco en mi mente. Sus protestas y sus ojos llenos de decepción y añoranza, de nostalgia, de un nose qué que me está matando por dentro. Sus ojos que me cortan como espadas y sus palabras que pesan como anclas que hacen tierra en mi pecho.
Soy capaz de terminar con un último: lo siento.
Y entonces siento cómo empiezo a llorar sin poder remediarlo y me doy la vuelta en un desesperado intento porque él no me vea. Pero me ve, me abraza desde atrás. Y lo mejor es que sé que comprende que no puedo quedarme aquí porque no valgo. Y que lo que yo más quiero es salir de allí.
-Escúchame. Sé que queires salir de aquí, y lo comprendo. Has perdido demasiadas cosas este año, cielo. Sé que serás más feliz fuera y no me opongo, ¿me escuchas? Estoy contigo. Y siempre estaré contigo donde quiera que estés.
Me da una carta y sale de allí. Y me quedo sola con un trozo de papel de cuadros arrancado de un cuaderno tintado en letras con un boli bic.
La abro con manos temblorosas, sorprendida.
"Mi niña. Mi pequeña. Sabía que esto iba a pasar, te conozco como si fueses yo mismo, y sé que te duele más a tí que a mí lo que vas a decirme. Y sé que es lo qeu vas a decirme desde el momento en el cual me has llamado por teléfono para quedar esta tarde. Por eso escribí esto antes de salir de casa, para que, solo por si acaso, supieses que yo no te culpo. Has sido lo más importante de mi vida. Y sé que yo también lo he sido de la tuya. Y sé cuáles han sido tus sueños y cuán importantes son para ti porque veía el brillo de tus ojos cuando me contabas lo que harías en un futuro, cuando consiguieses salir de aquí. Ya lo has conseguido, mi niña, ya puedes ser feliz. Personalmente es lo que más deseo en el mundo. Te conozco, y sé que como te conozco estarás llorando en estos momentos. No llores, mi vida, te pones tan fea cuando lloras...
Sé que siempre seguirás sonriendo, estés feliz o triste, me eches de menos o conozcas a otro. Y eso es lo más improtante, que sonrías. Hazlo por mí, regálame una última sonrisa.
Te quiero, ahora y siempre, mi vida."
Las lágrimas empapan el papel tal y como él había predicho aún antes de que yo le dijese nada. Él me quiere, y yo le quiero con toda mi alma.
Echo a correr hacia su casa y me tiro encima de la puerta aporreándola con fuerza. Me abre sin mirar por la mirilla, sorprendido. Tiene un paño en la mano y tiene algo de sangre en los nudillos. Él no sabe que yo también le conozco e intuyo lo que ha hecho.
Le tomo la mano entre las mías y le beso los nudillos maltrechos.
Sonrío, resplandeciente.
-Vente conmigo.
-No, yo...-susurra, pero le pongo un dedo en los labios. Él se calla, y yo le beso, con una sonrisa.
-No hay peros, vienes conmigo-susurro suavemente.
Y él asiente.
-¿Ves?-susurra cuando me mira a los ojos.-Estás horrible cuando lloras. Sin embargo ahora... tienes cuatro sonrisas, amor. Y una es solo para mí-y me besa de nuevo, con ese amor profundo que nos ha envuelto desde el primer instante.
Sé que he ganado la primera batalla, sé que vendrá conmigo. Aunque sé que la verdadera guerra está aún por empezar. Y sé también que quizá en otro momento tengan que separarse nuestros caminos. Pero, por el momento, seguimos juntos. Y es lo único que me importa.
![]() |
| Tienes cuatro sonrisas. Y una es sólo para mí. |
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)








































