Nunca te rindas. Nunca. Porque rendirte es lo peor que puedes hacer. Porque claro que te puedes caer, como todo el mundo, continuamente.
Si te caes, levántate. No te quedes nunca en el suelo, no te dejes pisotear por nadie.
Dicen que al caer hemos de aprender cómo levantarnos, que necesitamos caer para poder aprender a mantenernos en pie. Al igual que necesitamos el miedo para poder saber aprender cómo ser valientes. O sensatos. Que necesitamos la muerte para tomar constancia de cuánto vale la vida. Todo está relacionado.
Para todos aquellos que nunca jamás se han rendido y que, al final, han conseguido ganar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario